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jueves, 14 de marzo de 2013

El Papa del general Videla


Habemus Papa. Anda que el Espíritu Santo se ha quedado descansado, menudo elemento nos ha colocado. Y encima el susodicho pájaro se debe haber reído hasta perder las plumas, con el ridículo urbi et orbe que han hecho millares de vaticanólogos profesionales y aficionados, curas y seglares, que estos días nos han bombardeado con sus predicciones (que si toca Papa italiano, negro, asiático), como si lo de ayer fuera la ceremonia de la entrega de los Oscars y no la elección del obispo de Roma. 
 
Hablando de predicciones, lo único bueno de este circo romano  es que según Nostradamus el elegido ayer será el último Papa antes de que la Iglesia católica se vaya a tomar viento. Según el adivino este será el Papa "del fin del mundo", con trompetas, jinetes y toda la parafernalia del Apocalipsis prometido; pues bien, ayer Su Santidad Francisco I se permitió contar un chiste malo, al decir que sus "hermanos cardenales" habían ido a buscar un Papa "al fin del mundo" (geográfico). O sea que casi acierta el profeta, que hasta ahora no da ni una, más que nada porque a Nostradamus el siglo XXI le pillaba un poco lejos y en realidad, le traía al fresco.
 
Y sí, este es un Papa que viene del fin del mundo geográfico, porque resulta que es argentino. Veremos si Francisco I ejerce como tal, y entonces sus homilías pueden empezar a ser más animadas de lo habitual hasta ahora. Tiene 76 años, y ejercía como arzobispo de Buenos Aires.
 
Lo malo es que este señor, como señala hoy un diario alemán, tiene más manchas en su blanca vestimenta que un leopardo. Y no es solo que el neoPapa se haya manifestado repetidamente como un homófobo de tomo y lomo, cosa que ya tendría tela por sí sola. Resulta que al flamante Francisco I se le reprocha en Argentina su colaboración explícita con las Juntas militares asesinas que masacraron ese país hace unos pocos años. Hay acusaciones gravísimas en contra suya, como el haber permitido el asesinato de sacerdotes contrarios a la dictadura (militar, por supuesto). Y aún más: parece que un fiscal llegó a implicarle en relación con los secuestros de niños habidos durante esa negra etapa de la historia argentina.
 
Así que en el papado se nos va un miembro de las Juventudes Hitlerianas, y viene un colaborador del general Videla y sus carniceros. No parece que los argentinos tengan muchos motivos para la satisfacción con el Papa que han elegido los cardenales, por muy paisano suyo que sea.
 
En la fotografía que ilustra el post, el nuevo Papa da la comunión al general Videla.
 

viernes, 1 de marzo de 2013

El Espíritu Santo del siglo XXI abandona el Vaticano



Ahí tienen al Espíritu Santo del siglo XXI, largándose de la Ciudad-Estado donde todo pecado es posible. La paloma tecnológica voló ayer fuera de ese Estado de opereta, entre cuyos muros han tenido cabida a la largo de los siglos los crímenes más horrendos e impunes.
 
Comtaba hace años Josep Ramoneda que su primera visita al Vaticano la hizo en compañía de un viejo jesuita que había vivido en Roma casi toda su vida. Al traspasar el límite con el Estado vsticano y entrar en la plaza de San Pedro, el jesuita le dijo: "Hijo mío, vamos a santiguarnos y rogar a Dios que nos proteja mientras estemos ahí dentro".
 
Recuerden la escena de El Padrino en la que el ya maduro hijo del viejo capo y nuevo jefe de una de las principales familias mafiosas italo-norteamericanas tras la muerte de don Vito, es recibido en el Vaticano para ser nombrado caballero papal, y el tipo que le recibe, una especie de asesor financiero de la Iglesia, le dice al encallecido gánster: "ahora vamos a enseñarle a hacer negocios...".´
 
En la fotografía que ilustra el post, tomada de El País, Joseph Ratzinger abandona en helicóptero el Vaticano luego de hacer efectiva su dimisión como Papa de la Iglesia católica.
 

jueves, 28 de febrero de 2013

El PSC empieza a despedirse de ustedes


Ni Beppe Grillo habría organizado el caos, la confusión y el despendole en los que ha vivido el Grupo Parlamentario Socialista la votación de la moción "soberanista" presentada por los partidos nacionalistas catalanes en el Congreso de los Diputados.   
 
El dichoso "derecho a decidir" ha roto puentes y casi cabezas en las filas parlamentarias socialistas, por lo cual cabe decir que su éxito ha sido rotundo.  Mientras el PSOE ordenaba a sus parlamentarios el voto en contra, trece diputados del PSC votaron a favor y solo uno acertó con la postura justa, el no estar presente en la votación, simplemente porque una vez más erró por completo en sus cálculos de futuro: Carmen Chacón.  
 
Hay que ver el gozoso estrépito con el que la perrera mediática ha acogido las sanciones proclamadas por el PSOE a sus todavía compañeros parlamentarios rebeldes, y los encendidos elogios a los disparates de Alfonso Guerra, Fernández Vara y otros dirigentes socialistas españoles que piden la ruptura entre los dos partidos y una refundación del partido español en Catalunya. Y no es para menos. De suceder así, sería el gran triunfo de la derecha, española y catalana, en esta comunidad.
 
Ocurre que tanta euforia es precipitada, y ello por varias razones que intentaré exponer. Ante todo, porque la moción que se votó en el Congreso y que apoyaron los diputados socialistas catalanes es a favor de la convocatoria de un referéndum sobre la independencia dentro del marco legal español, no otra cosa. La posición del PSC como partido no ha variado, y sigue siendo contraria a la independencia.  Esto debe quedar claro porque la tergiversación que se esta haciendo del contenido de la moción lleva a desbarres considerables, como los que hoy se asoman a la prensa española. 
 
Una segunda, tan importante o más que esa tiene que ver con el hecho de que el PSC es un partido distinto y no una federación regional del PSOE, y comparte órganos decisorios con este pero  no forma parte de su estructura orgánica. De hecho, en el Protocolo de Unidad entre PSC y la Federación Catalana del PSOE firmado en 1978 no solo se especifica claramente esto sino que se recogía la existencia de un grupo parlamentario propio del nuevo PSC en las Cortes españolas, llamado Socialistes de Catalunya, grupo que funcionó hasta que el famoso "pacto del capó" con el que acabó el 23-F originó la LOAPA,  abriendo un proceso de "reconducción y armonización" que acabó entre muchas otras cosas, con el grupo parlamentario de los socialistas catalanes. En el Senado, durante muchas legislaturas funcionó bajó distintas denominaciones el grupo parlamentario llamado en 1977 Entesa dels Catalans, formado por PSC, PSUC i ocasionalmente por otras fuerzas, como ERC.
 
La tercera razón es que si el PSOE rompiera con el PSC, desaparecería inmediatamente como partido en Catalunya. Ya ha sucedido en otros momentos de la Historia. De hecho, desde los tiempos fundadores de Pablo Iglesias hasta la alianza electoral entre el PSC y la Federación Catalana del PSOE en 1977, los socialistas españoles tuvieron una presencia política y parlamentaria irrelevante en Catalunya. En unas lecciones a las que se presentara solo el PSOE en Catalunya, sus resultados le convertirían en un grupo testimonial o directamente extraparlamentario.
 
Tampoco es que en caso de producirse la ruptura el futuro fuera más halagüeño para el actual PSC. De hecho, la razón fundamental del Pacto de Unidad visto desde la óptica de la tradición socialista catalana es que el socialismo catalán nunca habría superado por sí solo los resultados del PSUC, y probablemente habría quedado reducido a una pequeña fuerza política como lo fue durante la República su antecesora, la Unió Socialista de Catalunya (USC).
 
Nadie está pues realmente interesado en romper, para decepción de las derechas española y catalana, los sectores ultraespañolistas del PSOE y algunos politiquillos con cargo en el PSC( nacionalistas a los que la "S" del anagrama de su partido les importa un bledo). 
 
Y sin embargo las relaciones entre los dos partidos están entrando en una crisis terminal, más que nada porque el PSC es un partido que se desmigaja por momentos. Sucede que de aquí a poco es muy posible que el PSOE no tenga que replantearse nada en relación con el PSC, porque este partido habrá finalizado su andadura.  Un servidor, que conoce esa casa desde cuando el general Patas Cortas aún reinaba en España, presume que estamos asistiendo a los estertores de la organización. La rematará la celebración, o no, del dichoso referéndum para decidir si decidimos lo que quieren que decidamos; ahí si que el partido se rompería no en dos, sino en mil pedazos. Porque desde aquó les anuncio que somos muchos los catalanes que desde dentro o desde fuera del PSC y otras fuerzas de izquierda estamos dispuestos a hacer campaña activa contra cualquier clase de voto en ese referéndum, como estaríamos en contra de una consulta sobre la existencia de Dios y por idénticos motivos: no creemos en la metafísica ni en ideologías superestructurales.  Todo eso en el caso de que el PSC resista hasta entonces el desmoronamiento que vive, cosa más que dudosa.
 
En resumen, en un futuro no muy lejano el PSOE se habrá de plantear no sus relaciones con el PSC de ahora o  si reinventa su federación "regional" catalana, sino el tipo de asociación a establecer con la fuerza política que surja de un proceso de reconstrucción del espacio socialista catalán inevitable a medio plazo, y sobre qué bases habrán de trabajar conjuntamente para hacerla posible.

lunes, 11 de febrero de 2013

Se va el caimán, vendrá un cocodrilo



Dicen que según las profecías de Nostradamus, el Papa de la Iglesia Católica que tomará posesión de aquí a unas semanas será el último. Alabado sea el Señor.

Las profecías de Nostradamus son una chuminada, obvio, pero a ver por qué han de merecer menos respeto que la doctrina que dice profesar el presunto sucesor de Pedro. Ahí tienen por ejemplo ese "modelo de familia cristiana" que pregonan y cuyo origen reside en la convivencia eterna y se supone que armónica entre un anciano todopoderoso (ejem), una adolescente presuntamente inmaculada y su hijo concebido con la "intermediación" de una paloma (ufff), que es quien al parecer lleva la voz cantante en tan singular "célula básica social", y eso que al contrario que el resto de componentes del raro "mènage" el bueno del Espíritu Santo jamás ha dicho ni pío.

Intentaba hacerles ver que las creencias que dice tener la gente que todavía comanda Joseph Razintger se le debieron ocurrir a alguien muy pasado de sustancias estimulantes de la imaginación. Hay que reconocerles eso sí, el mucho mérito que tiene el que con semejantes mimbres referenciales hayan montado un fabuloso tinglado que lleva unos 1.700 años en marcha y que ha sido y en cierto modo sigue siendo la más extraordinaria máquina, últimamente algo gripada, de producir beneficios contantes y sonantes que haya fabricado el hombre..

Se va un caimán, Benedicto XVI, y vendrá un cocodrilo. Qué más da, uno que otro. El negocio va de baja de manera alarmante (para ellos), y la caída parece ya imparable hagan lo que hagan. Más que nada porque no hay dinero en esta galaxia para reflotar el Vaticano y sus tentáculos y terminales. Para darse cuenta de ello solo hay que ver el edificio del Vaticano propiamente dicho o el modo en el que viven quienes lo administran/ordeñan: es imposible seguir manteniéndolos indefinidamente. La fiesta se está acabando.

En el gesto de tirar la toalla que acaba de hacer Ratzinger hay una confesión implícita, y es que la contrarreforma iniciada en el pontificado de su antecesor, el polaco Wojtyla, ha fracasado estrepitosamante.La hercúlea tarea que se había asignado la Iglesia Católica, devolvernos espiritualmente a la época anterior a la Revolución Industrial, se ha demostrado imposible por desproporcionada, y ha terminado por hundirles las espaldas a quienes han cargado con ella. En realidad, no han conseguido ni "contrarreformar" la propia Iglesia Católica, en la que cada vez son más patentes las tendencias centrífugas.

El desprestigio de los Ejecutivos de Dios, esos orondos mangantes vestidos como muñecotes de pesadilla salidos de un mal viaje lisérgico, es tan grande ya que ni un santo varón que pusieran ahora en la llamada Silla de Pedro lograría levantarles la moral, y menos todavía devolverles el crédito ante un mundo progresivamente secularizado y que hace tiempo les toma a broma, a ellos y a sus rancios rebuznos ideológicos.

Claro que si el sucesor de Ratzinger fuera realmente un santo varón, sus iguales no tardarían en mandarle a reunirse con el Padre Eterno, según la vieja y arraigada tradición de la casa. O sea que la cosa, con Ratzinger o sin Ratzinger, no tiene remedio, a Dios gracias.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Catalunya empieza a moverse


La campaña electoral en Catalunya ha comenzado pivotando alrededor del lema de añejo sabor totalitario que encabeza los carteles de la coalición de la derecha nacionalista catalana: "La voluntad de un pueblo".  Un mensaje nada subliminal, que apunta directamente a que la independencia es según esta gente LA ÚNICA voluntad en torno a la cual se articula TODO el pueblo catalán. De donde se deduce que aquellos ciudadanos cuyas voluntades apuntan en otras direcciones, simplemente no forman parte del pueblo catalán. Mal empezamos pues.

Más allá de la rotundidad de semejante mensaje, la verdad es que el caudillismo "democrático" que exhibe Artur Mas en mitines y propaganda electoral resulta una impostura exagerada en el personaje y sus pares. Si hay algo de lo que carece esta gente es precisamente de capacidad para los grandes gestos (grandes por desmesurados, no porque contengan grandeza): lo suyo es el trapicheo, el cambalache, el qué hay de lo mío, el toma y dame. Las heroicidades a lo William Wallace les vienen grandes. Así que la campaña de CiU no se la creen ni sus potenciales votantes, a los que en este viaje intentan pescar en los caladeros del independentismo radical; a los fijos de la casa tanto les da, ellos saben perfectamente qué intereses defienden los próceres del nacionalismo catalán de derechas y están conformes conque lo hagan de la manera que crean más eficaz en cada momento. Para el votante convergente tradicional, una vez asegurado lo esencial todo lo demás, incluida la independencia de la patria, es contigente y objeto de mercadeo si se tercia.


En la izquierda parece haberse frenado algo no tanto la sangría electoral previsible, como el suicida abandono del campo de batalla en manos del enemigo vivido en los últimos tiempos. El flamante secretario general del PSC, Pere Navarro, empieza a golpear donde duele -la corrupción masiva en los gobiernos de CiU anteriores al Tripartito, por ejemplo-, a poner de relieve en público que los temas importantes son los sociales y que el enfoque "nacional" de la campaña, en el sentido catalanista y españolista, es un puro intento de distraer a los catalanes de lo que realmente se ventila aquí y ahora.

La cosa es que las derechas española y catalana están de acuerdo en lo fundamental, la política de recortes sociales y la destrucción de los servicios públicos, mientras fingen discrepar en lo accesorio, el "derecho a decidir" y todas esas sandeces superestructurales. Y es que con independencia o sin ella, las burguesías española y catalana continuarán ejerciendo la hegemonía política, económica, social y cultural en sus respectivos corrales, o al menos esa es su intención para el presente milenio. Este es el lomo que debemos quebrar cuanto antes: las políticas antisociales que ambos gobiernos, el de Madrid y el de Barcelona, desarrollan de común acuerdo como garantía de su perpetuación en la hegemonía política y social.

También en ICV-EUiA las cosas comienzan a moverse hacia la sensatez, luego de que una asamblea de la organización revolcara la autodestructiva política de sus dirigentes de intentar disputar espacio nacionalista a ERC. Las bases de los postcomunistas no podían entender una apuesta tan extravagante, y Joan Herrera y compañía se han tenido que tragar sus melifluos llamamientos en favor de la autodeterminación y sus maravillas, y empezar a hablar de lo que a sus votantes realmente les importa e interesa: la presunta crisis que vivimos y los modos de afrontarla desde la izquierda.

En otro orden de cosas, el previsible incremento de la abstención favorecerá seguramente el incremento de la presencia parlamentaria de las fuerzas pequeñas, que pueden mejorar sus resultados (ERC podría recuperar una parte de los diputados perdidos durante el Tripartito), o su estabilización o algún ligero avance (es el caso de ICV-EUiA si es que logra recuperar imagen social, muy deteriorada por la inicial apuesta autodeterminista).

En la extrema derecha españolista las cosas se mueven también, aunque los cambios son en realidad trasvases internos de nombres y siglas: incrementará su representación Ciutadans a costa del PP y gracias a la abstención, y es posible que Plataforma per Catalunya, organización fascista y racista a la vieja usanza, logre algún escaño. Finalmente en la extrema derecha catalanista desaparecerá SI, la formación que lanzara el inefable Joan Laporta, y sus votantes irán a para a la CUP, un grupo de carácter populista ultranacionalista con simpatías batasunas.

La huelga general del próximo miércoles es una ocasión para romper la dinámica perversa que quería limitar la campaña catalana al pseudodebate polarizado entre nacionalismo español y nacionalismo catalán, el más rentable para las respectivas derechas políticas y sociales. Habrá que ver si las izquierdas catalanas, PSC e ICV-EUiA, son capaces de capitalizar políticamente en su favor ese esfuerzo de movilización popular o si de nuevo se dejarán arrastrar al debate superestructural de las identidades nacionales, lo que en las actuales condiciones sin duda muy probablemente sería su tumba definitiva.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Herr von Wert, ministro de Kultur



Ya tenemos jefe para la Panzer Division que invada Catalunya. Ni un general de la Guardia Civil como pedía Vidal-Quadras, ni un mando de la Legión como le gustaría a los nostálgicos de las escabechinas de rojos hechas a la antigua usanza, ni siquiera el oficial de alguna aguerrida compañía de antidisturbios machacadora de temibles yayo-flautas: tal honor debería recaer sobre José Ignacio Wert (von Wert, para que nos entendamos todos). Nadie como él lo merece tanto.

Ocurre que von Wert es el actual ministro de Cultura -Kultur en realidad, como en los viejos tiempos del III Reich-, y desde ese ministerio vive el hombre en plena Cruzada por recuperar la verdadera dimensión internacional de la llamada marca España. Se preguntarán sin duda qué define  la tal marca, qué elementos componen esa imagen de España que se pretende grabar en la retina del mundo mundial. Pues olvídense de cosas como las becas Erasmus, la investigación biomédica, los Institutos Cervantes o las subvenciones al cine español (¡vade retro, rojos!).  La imagen de España que promueve la gentuza que nos desgobierna hoy es un batiburrillo de mantillas talibanas lucidas por raciales ministras, corridas de toros y otros espectáculos sangrientos semejantes que ensalzan el más atávico salvajismo, colegios con la educación de los niños segregada por sexos y donde se perturba su inteligencia con creencias religiosas ridículas, y la imposición (de nuevo) del castellano como idioma del presuntamente renacido Imperio Español. ¿Les suena esta música? Efectivamente: es puro franquismo, la vieja forma española de fascismo que vuelve. Franquismo fashion con traje de Armani y máster comprado por papá en cualquier Universidad anglosajona o montada por la Iglesia católica en España, eso sí, pero fascismo puro y duro al cabo.

Pues bien, no satisfecho con malversar fondos públicos financiando la llamada Fiesta Na(z)ional, vulgo corridas de toros, von Wert acaba de dar un paso más allá. Luego de haber prohibido la educación cívica y democrática en los colegios y reintroducido el adoctrinamiento ideológico nacional-católico para los escolares, ahora se propone nada menos que lavarles el cerebro con doctrina fascista pura y dura sacada de los viejos y polvorientos manuales de la tristemente célebre Formación del Espíritu Nacional (FEN) franquista. Y es que según acaba de manifestar desde su escaño de ministro en el Congreso de Diputados, von Wert se propone textualmente "españolizar a los niños catalanes". Viniendo de donde viene tal propósito nadie se llama a engaño sobre lo que nos avanzan esas palabras y cúal es su contenido real.

Y es que al parecer la derecha extrema/extrema derecha española se ha embarcado en una desquiciada carrera por recuperar y dar vigencia actual al pasado más criminal y doloroso de este país, el que corresponde a su etapa histórica más negra, la dictadura asesina del general Franco, a la que jamás ha renunciado en realidad. Los presuntos valores fascistas que el Gobierno español actual está intentando resucitar e inocular en los escolares no son solo anacronismos sin sitio en el mundo del siglo XXI, sino también peligrosos barrenos destinados a dinamitar el Estado democrático y la convivencia pacífica de los ciudadanos. 

La deriva fascista del Partido Popular (PP) es un planificado viaje de retorno a sus fuentes ideológicas y a sus orígenes organizativos, una aventura que muchos no estamos dispuestos a permitirles al menos mientras estén en el Gobierno del país. El PP  está provocando a conciencia una situación como la que precedió al 6 de octubre de 1934, aprovechando que en los tiempos que corren las izquierdas españolas no están en condiciones de responder adecuadamente a la presión que desde el Gobierno ejerce  la extrema derecha parlamentaria sobre la sociedad española. Ellos lo saben, y es por eso están apretando el acelerador: porque creen que no habrá respuesta organizada del pueblo español.

La brutal agresión a la democracia que comportan las palabras del infame ministro español de la Kultur fascista merece una respuesta proporcional desde el Parlamento y desde la calle. Es obvio que en Catalunya la van a tener: aquí no vamos a permitir que una banda de fascistas de manual le laven el cerebro a nuestros críos con las viejas mentiras y necedades del nacionalismo español más cerrilmente reaccionario. Y si para evitarlo hay que irse de esta España que de nuevo apesta a "cerrado y sacristía", como escribió don Antonio Machado de la de su tiempo, muchos vamos a tener que empezar a planteárnoslo.

En la fotografía que ilustra el post, José Ignacio Wert posa con aire entre mussoliniano y nazi.

sábado, 22 de septiembre de 2012

La radicalización del españolismo


Ayer llamé por teléfono a un buen amigo, zaragozano por más señas, para ver qué opinaba sobre toda esta historia que se está cociendo a caballo entre Catalunya y "Madrid" (el centro del poder español no la ciudad, ya saben). La respuesta fue la consabida retahíla de lugares comunes que uno puede leer en LA RAZÓN, EL MUNDO o escuchar en INTERECONOMIA. Soflamas de un españolismo rancio y crispado, de esas que dan verdadero miedo solo con oírlas.

Mi amigo además de ser una buena persona y tener un carácter de lo más pacífico y tolerante, es hombre de una generosidad sin límites y persona netamente de izquierdas. Cuando nos encontramos en Zaragoza y comemos juntos, y a pesar de que lleva años en el paro, aún no he conseguido pagar una sola vez la cuenta; se enfada solo conque lo intente. Como investigador histórico aficionado que es, al igual que un servidor, no es que colabore conmigo en mis proyectos de investigación, es que me ha facilitado en múltiples ocasiones material propio inédito o conseguido por él con un desprendimiento que no he conocido en ninguna otra persona.Y sin embargo, como digo, tras oír  ayer a este hombre, me barrunto que no le costaría mucho aplastar unas cuantas cabezas de esos malévolos catalanes que según él se dedican s quitarles el dinero al resto de españoles y que no cesan de reclamar privilegios que les pongan por encima de los demás. Porque en resumen, en opinión de mi amigo los catalanes no somos más que unos españoles incordiantes que nos creemos más que nadie.

Esta tarde, hace unos minutos, leía el blog de Ramón Cotarelo a través de su enlace en Facebook. En el blog del profesor Cotarelo solo se vierten comentarios de personas de izquierdas, pues todos los que dejan alguna opinión han sido aceptados previamente como contacto deseado por el propietario del espacio en Facebook. Por ello me ha llamado la atención el comentario que ha dejado una señora de quien había leído anteriormente otras opiniones sobre diversos temas, opiniones casi siempre atinadas y desde luego correctas en los modos y formas. En referencia a un post de Cotarelo sobre los problemas planteados en Catalunya estos últimos días, la mujer se descolgaba con una parrafada de inequívoco aroma fascistoide, calificando las reclamaciones catalanas de "falta de ética política y sensatez, que desautoriza la propia personalidad colectiva de la Comunidad Catalana, poniéndole precio". Hablar de "personalidad colectiva de la Comunidad Catalana" (sic), como si todos los catalanes fuéramos uno solo, tuviéramos una sola voluntad y un único posicionamiento sobre cualquier asunto, y considerarla además en su conjunto carente de ética política y sensatez por defender intereses y posicionamientos concretos, equivocados o no, diferentes a los del españolismo hegemónico y hegemonista, es un modo de señalar que recuerda demasiado a la caracterización de los judíos como usureros y taimados que hacen los nazis. Y que además es utilizada también por muchos nacionalistas catalanes y vascos para descalificar a quienes no piensan como ellos, dicho sea de paso, con lo que se demuestra una vez más la identidad existente entre ideologías superestructurales políticamente enfrentadas pero originadas en la misma raíz.

Remacha su comentario la fervorosa patriota con una apelación que firmaría con gusto el propio general Franco: "Lo malo o lo bueno, eso nunca se sabe, es que la soberanía territorial reside en todo el pueblo español", negando que los catalanes (o los murcianos, o los de Villanueva del Monte) puedan decidir lo que les de la gana sobre su propio destino, pues al parecer ese derecho corresponde a otras personas la mayoría de las cuales con seguridad no han puesto los pies en Catalunya ni les importa una higa los problemas de los catalanes, pero a las que unos políticos canallas y venales convencen a diario de que sin el dinero de los catalanes ellos no seguirán cobrando subsidios de paro ni tendrán escuelas ni hospitales. Desde el punto de vista de la teoría política, en fin, el concepto "soberanía territorial" antecediendo o substituyendo a la "soberanía popular" es por lo demás, el fundamento mismo del pseudoDerecho del Estado nazi. Casi nada la meada de la señora, y ustedes perdonen la forma de subrayar.


En fin que al parecer en España pintan bastos para cualquier expresión de diferencia, visto el recrudecimiento de las sandeces imperiales habituales propias de la extrema derecha y de cierta izquierda española intoxicada de ideología españolista.
 
La verdad es que un servidor nunca se ha hecho muchas ilusiones sobre estos asuntos con respecto a la mayoría de las gentes de izquierdas de allende el Ebro según se va hacia el Atlántico.No sé ustedes, pero yo jamás he olvidado una encuesta aparecida en la web de EL PAÍS durante la crisis de Perejil, en los años del infame Gobierno Aznar, en la que los partidarios de una acción armada para restablecer la "soberanía española" en el islote eran casi dos tercios de los miles de lectores que votaron. Seguramente entre los votantes se infiltró un número indeterminado de fachas, pero cabe pensar razonablemente que la gran mayoría de quienes respondieron la encuesta eran lectores habituales de la web del diario de referencia de la izquierda española.

Cuerpo a tierra pues, que la tribu españolista ha despertado y salido a cazar cabelleras. De momento en el papel y el ciberespacio, después ya veremos.

En la fotografía que ilustra el post, propaganda de un partido fascista español legal, incitando a la violencia criminal contra separatistas.