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lunes, 17 de junio de 2013

El espionaje y el ciberterrorismo USA en Internet, al descubierto



Las actividades de espionaje masivo y ciberterrorismo de los servicios secretos norteamericanos en Internet son tan antiguos como la misma Red. No en vano ésta nació durante la Guerra Fría como un arma logística con vocación universal. Entonces se llamaba Arpanet, y su función era estrictamente militar. Posteriormente la red inicial se desdobló en dos: una rama "civil", que es lo que ahora conocemos como Red Mundial (WWW) o Internet, y Arpanet propiamente dicha, dedicada al espionaje militar en la Red.    
 
La actividad de Arpanet en Internet fue tan burda y prepotente, que hasta hace pocos años ni siquiera se preocupaban de enmascarar sus visitas a blogs como el de este servidor de ustedes, que desde hace una década es controlado periódicamente por esa gente.  En los últimos años se han vuelto más cuidadosos y ya no es posible identificarles como visitantes. 
 
Esta introducción viene a cuento del escándalo destapado hace unos días, cuando un agente desertor de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de EEUU, un tal Snowdon, ha denunciado públicamente que las agencias norteamericanas espían y practican ciberterrorismo en Internet; nada que no supiéramos ya, en realidad. Lo novedoso de la denuncia de Snowdon radica en que señala como cómplices de esas actividades criminales a las grandes empresas del oligopolio que maneja Internet, los Microsoft, Facebook, Yahoo, etc Y es que al parecer estas empresas trabajan en tal íntima asociación con las agencias norteamericanas que no está clara la línea donde acaba la empresa y donde comienza el servicio secreto.
 
Lo peor de todo para nosotros, ciudadanos europeos, es que según las revelaciones de Snowdon nuestros gobiernos vienen entregando a los norteamericanos desde hace un montón de años los datos de millones de ciudadanos de la Unión Europea, incluida nuestra actividad económica completa y desde luego nuestros movimientos personales por el mundo. Ya sabíamos que los servicios secretos europeos trabajan como palanganeros de los norteamericanos espiando a sus propios ciudadanos por cuenta de las agencias del Imperio, pero ahora nos enteramos de que en realidad estas tienen libre acceso a cualquier dato (nuestra nómina, el hotel donde pasamos las vacaciones, nuestros correos electrónicos con la "amiga o amigo especial" y desde luego nuestras opiniones políticas), y que registran y almacenan minuciosamente toda esa información; ríanse pues del Gran Hermano orwelliano. Hoy mismo el diario The Guardian denuncia que los servicios secretos británicos espían con todo descaro las cumbres políticas y económicas  que se celebran en Londres, seguramente por cuenta de sus amos del otro lado del Atlántico, como casi todo lo delictivo a gran escala que sucede en ese país que un día fue un imperio y hoy es apenas una colonia.
 
Eidentemente el control de Internet por los norteamericanos tiene carácter geoestratégico global. Actúan por tanto no solo contra particulares sino también contra gobiernos, empresas y cuanto crean que puede dificultar los intereses norteamericanos de dominación global totalizadora. Snowdon denuncia, por ejemplo como los EEUU han dirigido miles de ataques cibernéticos de carácter terrorista contra China y otros países.
 
La Unión Europea (UE) mientras tanto acaba de protestar enérgicamente ante esta situación. Es decir, la UE ha ejercido una vez más el derecho al pataleo más inane en un asunto en el que muchos políticos europeos son por su gusto cómplices necesarios de actividades radicalmente criminales. Absoluta indefensión de los ciudadanos ante el Estado totalitario universal, es la palabra que define la situación.  
 
La única esperanza que nos queda es que las máquinas de los terroristas revienten ante el empacho de datos, incapaces de digerir tanta información. 
 

lunes, 4 de junio de 2012

Movistar-Telefónica interfiere y sabotea mis comunicaciones



Viernes, 1 de junio de 2012:

18'30h: Me conecto a Internet a través de la línea ADSL de casa. Aún no han pasado ni cinco minutos, cuando empieza a sonar el teléfono de modo insistente. No lo cojo, sé quien es: hace días que apenas me conecto a la red, Movistar-Telefónica comienza a perseguirme con su oferta para que pase mi teléfono móvil de prepago a contrato.
  
19'30h: Vuelve a sonar el teléfono. Esta vez lo cojo. Al otro lado está naturalmente, la voz de un joven sudamericano llamando desde un "call center" situado al otro lado del Océano Atlántico. El tipo me suelta su historia sobre las ventajas de pasar mi móvil de prepago a contrato. Le corto en seco y le digo que no me interesa su oferta y que me dejen en paz de una vez. Cuelgo bruscamente.

22'30h: Estoy en mi habitación, mirando la televisión a oscuras. Mi teléfono móvil está depositado sobre una mesilla próxima, apagado. De repente veo que la pantalla se ilumina y que por dos veces el aparato emite un ruido extraño, modulado, apagándose luego de inmediato. Intento poner en marcha el móvil, y no hay manera: está desconectado, o mejor dicho, muerto.

Lunes, 4 de junio de 2012:

Hoy hace tres días que mi móvil ha sido desconectado (saboteado, en realidad) por Movistar-Telefónica.

Tengo dos preguntas que hacer:

1. ¿Cómo es posible que los call centers al servicio de las compañías telefónicas detecten inmediatamente cuándo me conecto a Internet, y nadie haga nada por impedir esta ilegalidad?  La interferencia de comunicaciones sin mandato judicial es un delito aquí y en América Latina, que yo sepa.

2. ¿En base a qué patente de corso actúa Movistar-Telefónica cuando se permite cortarme la línea de mi teléfono móvil  solo porque no quiero pasarme a contrato, cuando mi móvil tiene saldo y período suficientes para seguir operando con prepago?. 

Durante años y como otros miles de ciudadanos españoles, he sido sometido  a un pressing semejante por la campaña de captación de nuevos clientes de Jazztel, así que esto no me viene de nuevo. Pero francamente, lo que no esperaba es que Movistar-Telefónica, la compañía con la que tengo contratado el ADSL y mi móvil desde siempre, terminara por recurrir a los mismos métodos que esos granujas. Seguramente esta es una de las ventajas que comporta para los clientes la privatización de las grandes empresas públicas: darte cuenta de que todos son unos piratas sin escrúpulos.

¿Por qué los poderes públicos no nos defienden de estas actuaciones?

jueves, 16 de febrero de 2012

Vuelven las clases sociales (que nunca se habían ido)


En el suplemento Catalunya del diario EL PAIS de hoy aparece una interesante entrevista a la socióloga marxista catalana Marina Subirats, que acaba de publicar el libro Barcelona: de la necessitat a la llibertat. Les classes socials al tombant del segle XXI (editado por L’Avenç  en catalán y por UOC en castellano).

Subirats tiene a la espalda una larga trayectoria profesional y política que la acreditan como una de las mejores conocedoras de eso que antes llamaban "las clases sociales", hoy formalmente desaparecidas por decreto político-mediático. Seguidora del sociólogo francés socialdemócrata de izquierda Alain Touraine y del historiador marxista catalán Josep Fontana, Marina Subirats es una mujer vinculada -ella sí- a la lucha por la liberación de la mujer, de esas que no necesita alardear de su condición femenina para exigir respeto profesional y personal; no lo necesita, su formación, capacidad intelectual y trayectoria lo hacen por ella.

Ciñéndose al caso de la ciudad de Barcelona pero dejando multitud de ventanas abiertas a la extrapolación -desde el rigor científico, no desde el mecanicismo catequista-, en un mundo globalizado en el que nada ocurre de modo aislado en el nivel local, Subirats habla de conceptos tan aparentemente anticuados según los postmodernos como "la conciencia de clase" y su pérdida durante estas pasadas dos décadas de falsa prosperidad, y de como esa desaparición genera desconcierto ante la situación actual. "Volvemos muy atrás: violencia, enfrentamiento, conflicto" dice la socióloga. La lucha de clases se ha convertido en un sálvese quien pueda, con episodios a cara de perro como los que se están viviendo en Grecia en un extremo y otros que dan a entender la más absoluta idiotización colectiva como sucede en la España de ahora mismo, del otro.

Como no tenemos conciencia de clase, viene a decir Subirats, no sabemos explicarnos lo que está pasando. La ola "conservadora" iniciada por Reagan y Tatcher ha ganado finalmente la hegemonía en todos los ámbitos, y no solo en la ideología y las mentalidades colectivas. De la economía a la política, pasando por la (in)cultura de masas y la forma de interiorizar los valores superestructurales referentes (religión, nacionalismo, pre-juicios...), todo está intoxicado y monopolizado por la óptica fabricada por el neoconservadurismo salvaje que nos domina. Ahora todos somos clase media, o eso dicen quienes responden a las encuestas aunque sean parados o subempleados y vivan en un barrio marginal. De todos modos, en la creación del mito de la clase media como Gran Mentira de estupefacción social de masas que vivimos ha tenido un papel singularísimo la socialdemocracia, gozosamente instalada en el papel de gerente delegado de los amos del capital hasta que éstos la han expulsado del dorado despacho de pseudodirección en el que la habían encerrado.

Contra este estado de cosas, Subirats, siguiendo a Fontana, apela a la "épica histórica": "Es el momento de que las clases sociales vuelvan a actuar como tales. Es necesario que la acción de la clase trabajadora y de gran parte de la clase media reequilibre las cosas", y remacha: " Nada está escrito y si la gente se pone a ello, como hicimos otros durante el franquismo, saldremos adelante". Optimista gramsciana, finalmente, la señora Subirats.

Acaba Marina Subirats caracteriza las clases sociales en la Catalunya actual, de un modo que pienso es además de acertado extensible al resto del país:

Clase corporativa: el 1% de la población. Una nueva clase "trasnacional, financiera, neoliberal e invisible. De algún modo, ha substituido a la antigua gran burguesía" (absorbiéndola, diría yo).

Clase media alta: el 4% de la población.  Desaparecido el industrial y comerciante tradicional, esta es "la nueva burguesía propietaria que vota CiU pero también PP y ERC" (según convenga a sus intereses hegemonistas en cada momento, obviamente).

Clases medias "profesionales": un conglomerado formado por un  20% de la población, asalariados calificados y trabajadores públicos "progresistas y preocupados por el futuro de sus hijos", y otro 10% más que serían los autónomos que "con el discurso del emprendimiento aspiran a la burguesía pero en realidad son carne de cañón".

Classe trabajadora. Engloba a más del 50% de la población y es “la principal víctima de los recortes". Está integrada por tres grupos: los obreros jubilados "protagonistas de la transición", que están viviendo en el límite con la pobreza (y dentro de ella en muchos casos, se lo garantizo); los trabajadores por cuenta ajena jóvenes y adultos "abocados al paro, castellanoparlantes y ganados por el conservadurismo"; y los inmigrantes "con buena formación pero los últimos de la fila".

Si todo esto no constituye la receta de un cóctel molotov social que riánse ustedes del que ha explotado en Grecia, que venga Marx y lo vea.

En la fotografía que ilustra el post, decenas de miles de manifestantes salieron a la calle el 28 de enero pasado en Barcelona para protestar por los recortes sociales y la destrucción calculada de los servicios públicos.