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martes, 27 de agosto de 2013

Siria, los mismos errores y horrores que en Irak

 
 
El ejército de los EEUU del "progresista" Barack Obama está a punto de invadir Siria al frente de una coalición de países europeos y árabes, iniciando una guerra ilegal que no cuenta con el permiso de la ONU. ¿Les suena? Exacto: la misma cagada que cometió George en Irak. Los norteamericanos no aprenden nunca.
 
En realidad las bajadas de pantalones de Obama ante el complejo militar-industrial-financiero y el resto de intereses reaccionarios estadounidenses, son ya asunto rutinario. Ni siquiera se ha atrevido a cerrar Guantánamo, a pesar de que clausurar el escandaloso "chupadero" de seres humanos montado en la base militar yanqui en Cuba era una de las promesas estrella de su programa electoral cuando fue elegido para un primer mandato.
 
Yendo un paso más allá, Obama se apresta ahora a invadir Siria. ¿La excusa? Exactamente la misma que en Irak: el régimen local ha usado armas químicas contra población civil "opositora", argumento que constituye un "déjà vu" que mueve a risa por la torpeza en la repetición. En el caso de Irak, un chiste aparecido entonces en la prensa norteamericana desnudaba el montaje: "Saddam Hussein tiene armas químicas. ¡Si lo sabremos nosotros, que se las vendimos y tenemos las facturas!" exclamaba la caricatura que representaba al presidente George Bush.
 
Estamos por tanto ante la fabricación de una campaña que prepara a la opinión pública occidental y árabe para una acción militar idéntica. Cabe incluso la posibilidad de que realmente se hayan usado armas químicas en los combates entre la "oposición siria" (sea eso lo que sea, y la integre quien la integre) y el ejército y la policía de El Assad. En todo caso, la preparación psicológica de la opinión pública ante el eventual ataque a Siria es tan groseramente idéntica a la previa a la famosa reunión de las Azores  entre Bush, Blair y Aznar, que alguien debería ser llamado al orden por el nulo esfuerzo hecho para crear el marco justificativo de una acción seguramente decidida hace muchos meses, cuya venta pública por tanto se ha podido planificar y desarrollar con tiempo.
 
De hecho, estamos ante la reactivación del plan diseñado en los años noventa por Karl Rove por encargo del complejo militar-industrial-financiero estadounidense (verdadero protagonista del autogolpe de Estado llevado a cabo el 11 de septiembre de 2001),  y ejecutado en su primera fase durante la presidencia de George Bush hijo.  Irak era solo la primera etapa en una campaña militar que debía incluir la ocupación de Irán y Siria, como medio de asegurar la hegemonía estratégica de EEUU en el mundo durante un siglo más mediante la captura de las inmensas reservas de petróleo del Próximo Oriente.
 
En todo caso es obvio que los resultados de la nueva/vieja aventura imperial serán asimimismo idénticos a los obtenidos en Irak: la fragmentación total del país, y su reparto entre facciones sectarias enfrentadas a muerte en un todos contra todos demencial. Divide y vencerás, ya se sabe, aunque como sucedió en Irak llegue un momento en que el aprendiz de brujo ni siquiera pueda controlar a los grupos financiados y armados por él.
 
La destrucción de Siria está programada desde hace años, y activada desde hace meses. Los instigadores se preparan para recoger los frutos de su siniestra tarea, pero para ello han de internarse  en el avispero que han creado; lo lógico es por tanto, que acaben saliendo de allí como de Irak: dejando de nuevo tras de sí una nueva montaña de cadáveres y otro país reducido a escombros.
 
En la imagen que ilustra el post, un grupo de soldados norteamericanos equipados para la guerra química durante la llamada Guerra del Golfo (primera invasión de Irak, años noventa).
 

lunes, 18 de marzo de 2013

El Ejército español torturó en Irak


En el décimo aniversario de la infame Reunión de las Azores, en la que Bush y Blair decidieron la invasión de Irak con la presencia de Aznar como convidado de piedra, el diario El País acaba de hacer público un vídeo al parecer grabado en los primeros meses de 2004, que muestra como un grupo de soldados españoles torturan a dos prisioneros iraquíes hasta asesinar a golpes y patadas a uno de ellos, según la frase que pronuncia uno de los torturadores ("joder, a ese te lo has cargado"). Estamos pues ante un evidente caso de crímenes de guerra cometidos por soldados españoles, presuntamente ocultado por mandos y oficiales que no podían ignorar lo sucedido máxime cuando ese acto delictivo tuvo lugar en el interior de instalaciones militares y fue grabado por los propios soldados que lo cometieron.
 
Es un secreto a voces que estas acciones se practican absolutamente en todos los ejércitos del mundo y en todas las épocas. Si quienes acuden al ejército profesional ya son de por sí individuos cuyo coeficiente mental raramente iguala y menos supera el promedio en el medio humano del que proceden, ocurre que el entrenamiento militar les deshumaniza hasta convertirlos en máquinas de matar que trivializan el dolor y la muerte ajenos (y en casos de psicopatologías agudas, llegar a disfrutar con ellos), a la vez que les dota de coartadas ideológicas (la Patria, el honor, etc) bajo las cuales justificar los comportamientos individuales o grupales más abyectos. Recuerden otro video famoso reciente grabado accidentalmente por una turista argentina en Chile, que muestra el entrenamiento de un grupo de soldados chilenos y las aberraciones criminales que cantaban mientras marchaban a las órdenes de su instructor.
 
El día anterior a la aparición del ya famoso vídeo pude ver en TV3 una interesantísima película norteamericana sobre el tema, "En el valle de Elah", que les recomiendo encarecidamente visionar. El transfondo del film es la guerra de Irak pero en realidad alude a todas las guerras y a todos los ejércitos modernos, con la famosa inadaptación de los soldados regresados como argumento central. Personas de escasa formación humana y académica a los que se ha convertido en dioses impunes que lo tienen todo permitido en la zona de guerra, regresan a su país de origen y chocan sin remedio con las reglas sociales establecidas, a las que contemplan como cortapisas a impulsos y pulsiones que creen tener derecho a seguir satisfaciendo por cualquier medio.

De todos modos no hay que ir a los EEUU para encontrar casos de ese cariz. En España hace tiempo que se habla del "síndrome de Bosnia" entre los soldados retornados de las llamadas  "misiones de paz". Menudean los casos de ex soldados que participaron en ellas y que ahora padecen graves problemas mentales; algunos de ellos han llegado al asesinato, como el tipo que iba dejando cartas de la baraja sobre sus víctimas (imitando al comandante enloquecido de "Apocalyse Now"), o el que mató y quemó a sus dos hijos (cuyos cuerpos aún no han sido plenamente identificados), y que según una antigua amiga regresó de Bosnia convertido en un psicópata. 
 
En repetidas ocasiones políticos y mandos militares españoles han fanfarroneado diciendo que estas cosas les pasan a los norteamericanos, pero que en el Ejército español no son posibles. Como daba a entender esta mañana la periodista Soledad Gallego Díaz en la SER, lo que en realidad están diciendo es que hasta ahora no era posible que se conocieran porque evidentemente ellos se encargaban de taparlas. En guerras como Irak y Afganistán el tipo de "incidentes" reflejados en el video ahora destapado son por pura lógica sino diarios, si más frecuentes de lo que los ciudadanos bienpensantes quisieran creer. Recuerden que en Irak tropas españolas dispararon a mansalva sobre una multitud que cercó la base española, dando muerte a decenas de personas de toda edad y condición, y que en Afganistán hace dos o tres años otra muchedumbre enfurecida estuvo a punto de asaltar el cuartel español porque según ellos en su interior se torturaba a prisioneros afganos.
 
Y es que estos casos no surgen de la nada. Basta con darse una vuelta por foros militares españoles en Internet para ver la mentalidad e ideología que se respira en ellos, y como se presagian casos como el descrito en mensajes nada cifrados. Mensajes que se refieren explícitamente al peligro que representan para España "los moros" en general y singularmente Marruecos: xenofobia, racismo, militarismo y desde luego fascismo, afloran bajo la bizarra arrogancia y los toscos prejuicios de unos presuntos "profesionales" cuyo comportamiento no cuesta mucho imaginar una vez en situación de faena en Irak o Afganistán, sin ir más lejos.
 
Algunos de esos mensajes están firmados con nombres y apellidos, e incluso hacen constar la graduación. En esta como en tantas otras cuestiones similares, quien no ve es porque cierra los ojos. 
 
La imagen que ilustra el post está tomada del video ofrecido ayer por El País en su página web.