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lunes, 13 de mayo de 2013

EEUU se desangra a balazos

 
Como en las malas películas del Oeste, no hay día sin tiroteo en EEUU. Aparentemente, el delirio de los norteamericanos por las armas y su uso está llevando al país al borde de la locura colectiva. Tiros con víctimas mortales los hay cada semana en escuelas, supermercados, cines... Ayer 19 personas resultaron heridas de bala cuando tres individuos comenzaron a disparar contra un cortejo que celebraba el Día de Madre en Nueva Orleans. La policía se ha apresurado a comunicar que los autores, que por el momento no han sido detenidos, no son "terroristas" y que el ataque sería un acto de delincuencia común.
 
Un servidor, en su ignorancia de las cuestiones de "seguridad pública" y "defensa nacional",  cavila que el concepto de delincuencia común que tienen las autoridades norteamericanas, al considerar que emprenderla a tiros con los participantes en un desfile lúdico es un acto de esas características y no un ataque terrorista,  resulta como mínimo sorprendente y desde luego interesado. Al parecer "terrorismo" es todo aquello que ejecuta un individuo no WASP (blanco, anglosajón y protestante) presuntamente en nombre de un sistema político o creencia religiosa supuestamente ajena al "American Way of Life". Que un WASP tirotee a una multitud o vuele un edificio del Gobierno Federal es considerado un acto de patriotismo exacerbado o en el peor de los casos, una acción cometida por delincuentes comunes.  Los autores del ataque criminal llevado a cabo en Nueva Orleans son, según las primeras informaciones, jóvenes blancos, de pelo corto y aspecto corriente. Echen cuentas. 
 
Decenas de miles de norteamericanos mueren a tiros cada año. Hay en ese país 300 millones de armas en manos privadas: fusiles de asalto, bazookas y hasta helicópteros artillados. La semana pasada un niño de siete años mató a su hermana de cinco con la "escopeta infantil" (sic) que poseía, regalo de sus padres (las escopetas infantiles no son un juguete sino auténticas armas de fuego, que los padres adquieren para que los niños se acostumbren a disparar). En muchos colegios de educación secundaria hay arcos detectores de armas, para impedir que críos de 12 ó 14 años entren en clase portando pistolas y armas automáticas.
 
Cualquier psicólogo que no esté a sueldo de la Asociación Nacional del Rifle (ANR), esa mafia de criminales promotores de matanzas al por mayor, nos explicará que el culto a las armas de fuego que practican con tanto fervor los norteamericanos nada tiene que ver con su mitificada historia (el Far West peliculero) y las libertades garantizadas por la dichosa Segunda Enmienda, y sí con los complejos sexuales en una sociedad intolerablemente machista y de valores muy reaccionarios en las relaciones sociales. Exactamente lo mismo que sucede en España en relación a los automóviles y el culto al vehículo privado, sin ir más lejos. 
 
Y luego está en papel, infame, que juegan los políticos. Los que no viven sobornados por la ANR, carecen de agallas para enfrentarse a los responsables de ese estado de cosas. En el tema que nos ocupa el presidente Barack Obama ha vuelto a mostrarse como un charlatán capaz de hacer bonitos discursos, pero que vive encadenado por los intereses de la Industria de la Muerte (ese complejo militar-industrial al que se refirió el general Eisenhower "como el mayor peligro para los EEUU"), a cuyo dictado se ha plegado en cada conflicto planteado.
 
La sociedad estadounidense está enferma de odio a sí misma y muere de complejos ante un mundo en cambio acelerado al que no entiende y en el que barrunta que su papel hegemónico ha terminado para siempre. Los norteamericanos tienen miedo y están desconcertados, y solo el pene de hierro que muchos llevan en sus bolsillos o en la guantera del coche les devuelve la confianza en sí mismos. Las matanzas por tanto van a seguir sin solución de continuidad, en Nueva Orleans y en Irak.
 
En la fotografía que ilustra el post un niño prueba un rifle en una tienda de armas de EEUU, en una imagen de la agencia EFE.
 

jueves, 8 de marzo de 2012

8 de marzo, el Día de las Mujeres Explotadas y Ninguneadas



Recibo un correo electrónico de Comisiones Obreras recordándome que hoy es el Día de la Mujer Trabajadora y lo mal que están las cosas para las mujeres trabajadoras en este país, españolas o inmigrantes. Razón tienen de sobra. Están tan mal las cosas para ellas que hasta les han robado su día, convertido oficialmente desde hace algún tiempo en el Día de la Mujer a secas, y al parecer desde este mismo año, por lo que se ve y se lee en los medios, en un vaporoso e inconcreto Día de las Mujeres. El neoliberalismo no descansa en esto de vaciar las identidades obreras, en este caso con la colaboración inestimable del estúpido buenismo clasemediadizador zapaterista, que fue el primero en amputar el calificativo "trabajadora" a la celebración de la jornada en España, para ponerla así en sintonía con las corrientes ideológicas en boga en estos inicios del siglo XXI.  

Mujeres trabajadoras haberlas haylas aunque cada vez menos, del mismo modo que cada vez quedan menos trabajadores masculinos, y todo gracias a las medidas para favorecer la creación de empleo que toman nuestros emprendedores locales y los sucesivos Gobiernos que nos rigen desde el inicio de la famosa crisis, este fabuloso tocomocho global mediante el que la economía real ha sido evaporada y sus fondos traspasados a los bolsillos de los selectos canallas que juegan al bingo con nuestro dinero, alimentando el Gran Casino financiero especulativo mundial. En realidad las mujeres trabajadoras llevan la peor parte en este negocio y en otros, ya que además de trabajar en peores condiciones que los varones y percibir salarios y servicios peores que sus compañeros, a menudo han de soportar además en solitario el peso de cuidar y sacar adelante a su familia, y en no pocas ocasiones sufrir en casa las agresiones de toda clase de un compañero frustrado, asustado y lleno de ira mal canalizada contra el sistema y sus beneficiarios, sentimientos que acaba descargando sobre el eslabón más débil: la mujer que está a su lado.

Recordemos en fin que esta jornada conmemorativa comenzó porque un empresario especialmente emprendedor y celoso de sus beneficios pegó fuego a la fábrica que le habían ocupado durante una huelga sus trabajadoras/esclavas, en aquellos años dorados del siglo XIX por los que suspiran tantos emprendedores patrios y a los que nos están retrotrayendo legalmente los políticos a su servicio. En resumidas cuentas, las cosas están tan crudas para las mujeres trabajadoras que si ahora mismo no están ardiendo fábricas con huelguistas dentro, es más que nada porque ya apenas quedan fábricas donde encerrarse y ser quemada viva. Todo un avance en las relaciones laborales, como pueden ver.

En la fotografía que ilustra el post, una jornalera trabaja bajo las carpas de plástico donde se producen todo el año cultivos hortofrutícolas y los trabajadores inhalan toda clase de pesticidas bajo un calor y humedad agobiantes.