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jueves, 26 de septiembre de 2013

Ángela Merkel, de agente de la Stasi a reina del FMI


La victoria de la derecha en las elecciones alemanas ha sido contundente aunque insuficiente. Alemania ha demostrado ser una sociedad entregada al neoliberalismo luterano que encarna la Sra. Ángela Merkel, aunque ciertamente no haya un entusiasmo general en el país por semejante ideología ni sobre todo, por las consecuencias brutales de su aplicación en Alemania, aunque sí cuando se aplica en forma de "recetas alemanas" a otros países.  
 
En realidad quien ha vencido en las elecciones no ha sido Merkel sino una coalición de intereses y miedos, sumados a la incomparecencia de las izquierdas políticas alemanas, fragmentadas, atomizadas y en trance de lenta, o no tan lenta, desaparición orgánica.  Mientras el SPD, el segundo partido más viejo del mundo después del Conservador británico, se despeña sin remisión desde que el año 2000 abrazara el credo "social-liberal", "tercera vía blairiana" o como quiera llamarse a esa estafa política que hace bandera de la inanidad intelectual e implica  la renuncia absoluta no ya a tener y defender propuestas de izquierdas, sino incluso a ostentar una ideología propia cualquiera que no sea el mantenerse en el poder o sus afluentes; Die Linke no acaba de arrancar, estancado tras la desaparición de la escena política de Oskar Lafontaine y por causa sobre todo de su escasa penentración en los lander occidentales, lo que le convierte en un blanco fácilmente estigmatizable por la propaganda del sistema como una organización heredera del infame régimen "comunista" que imperó en la Alemania del Este;  los Verdes, por último, llevan una década escorándose tan a la derecha que algunos de sus propuestas no es que sean ya perfectamente digeribles por la CDU, es que la sobrepasan en la defensa de los intereses neoliberales. 
 
Al frente de este tinglado que es el Estado alemán contemporáneo, teóricamente presidido por un señor del que en realidad nadie, ni siquiera en Alemania, es capaz de recordar su nombre y apellidos y menos todavía las funciones que ejerce, se encuentra una mujer hija de un estirado pastor protestante luterano, antigua dirigente de las Juventudes Comunistas de la RDA, agente de la Stasi infiltrada en las organizaciones estudiantiles germano-orientales y en comunas juveniles "okupas" del barrio de Kreuzberg, en el sector occidental de Berlín, y después en las juventudes del partido democristiano, la CDU, primero en la zona oriental y después en todo el país. El destino de Ángela Merkel lo narró John Le Carré, hace 25 años en un cuento suyo, cuando ni siquiera él sabía que existía esta Circe al revés  que convierte a los cerdos en hombres y les entrega los girones de los gobiernos, la banca y las empresas de los países del sur de Europa.
 
En su relato premonitorio, Le Carré hablaba de un agente de la policía política "comunista" polaca infiltrado en la Iglesia católica desde que siendo un muchacho fue enviado al seminario hasta que alcanza la silla episcopal de una de las más importantes diócesis polacas durante el derrumbe del Imperio soviético y la subsiguiente caída de los gobiernos satélites vasallos. El caso es que según narra Le Carré el tipo había vivido e interiorizado tan eficientemente ambos papeles, el de espía y el de cura, que alcanzó el punto en el cual ni él mismo sabía dónde acababa el uno y comenzaba el otro. Quien vive vidas vicarias al servicio del poder suele acabar sufriendo estas esquizofrenias, hasta el día en el que descubre que en realidad está sirviendo al mismo amo.
 
¿Cuándo supo la señora Merkel que el dios del Kremlin y el de la Bolsa de Frankfurt eran el mismo y por tanto, un único y verdadero dios? Sería bueno saberlo. A veces he pensado cómo habría sido esta mujer si el régimen de la RDA hubiera sobrevivido y ella hubiera llegado a mandar la policía política, la Stasi, o incluso, por qué no, hubiera alcanzado la cúspide de aquél régimen "comunista".
 
Lo pienso, y me da miedo solo de pensarlo. Y es que con esos mismos mimbres, se levantó el Tercer Reich de los Mil Años; o se dejó suelto a Julio Anguita en el PCE español, sin ir más lejos.
 
En la imagen que ilustra el post, Angela Merkel en su época de presidenta de la ‘Freie Deutsche Jugend’ (FDJ), las juventudes comunistas de la Alemania Oriental.
 

lunes, 9 de septiembre de 2013

Las razones del rídiculo internacional de Madrid 2020

 
La derrota por aplastamiento sufrida por el proyecto olímpico del Gobierno Rajoy representa un revés tan duro, que a estas horas sus responsables deben andar pensando en su futuro fuera de la política. Claro que eso sería si tuvieran un gramo de sensatez en sus cerebros, cuando en realidad han demostrado hasta la saciedad carecer de ella.
 
La causa principal del ridículo planetario hecho en Buenos Aires por la España del PP y su Madrid 2020 ha sido el descrédito internacional de un Gobierno cuyas mentiras, engaños y disimulos son escarnecidos por la prensa del mundo entero y especialmente por la europea, que al contrario de lo que ocurre con sus homólogos en España no vacila en poner el dedo en la llaga una y otra vez en las desnudeces y miserias de un proyecto político, por llamarlo de alguna manera, rancio y fallido, conducido además por una banda de corruptos e incompetentes.
 
Es así que esa llamada "marca España" compuesta de sol, toros y juerga pastillera que define el país que de modo suicida vende el Gobierno allende nuestras fronteras, ha acabado lógicamente por cuajar una imagen internacional de España como país poco confiable y dirigido por irresponsables. ¿Recuerdan cuando en los ochenta y primeros noventa nos llamaban "los alemanes del sur"? Qué lejos quedan aquellos tiempos de eficiencia y avances. En resumidas cuentas, en pocos años la derecha neofranquista ha logrado devolvernos al pasado más infame de este país, a la época de sus propios orígenes, cuando España era el apestado de Europa por causa del Régimen franquista. 
 
La humillación sufrida por las élites políticas y económicas españolas en Buenos Aires expresa toda la desconfianza acumulada hacia ellas en el ámbito internacional, y no solo en el estrictamente deportivo o del negocio-espectáculo que representan unas Olimpíadas. El mismo sábado por la noche, un periodista de la SER recordaba que unos días antes un miembro del COI con derecho a voto le preguntó cómo era posible que, "con la que estaba cayendo y con un 27% de paro, España pretendiera organizar unos Juegos Olímpicos". ¿Cómo es posible que el presidente del Gobierno de un país rescatado financieramente por la Unión Europea le diga al COI que su Gobierno "garantiza" el coste económico de los Juegos, y que cubrirá los gastos pendientes con cargo al presupuesto público?
 
Pero la desconfianza hacia esa España no es solo política y económica. Hace mucho tiempo que los manidos éxitos del deporte español están en cuestión en todo el mundo... salvo en España. De las cuatro preguntas hechas a la candidatura española por los miembros del COI tras su presentación oficial, dos tuvieron que ver con el dopaje masivo en el deporte español, y de ellas una mencionaba directamente la destrucción de pruebas relacionadas con la Operación Puerto. Por ahí anda la ex atleta Marta Domínguez convertida en senadora del PP y exonerada oficialmente de toda culpa, ella que según las pruebas policiales ha sido la cabeza de la más importante red de distribución de sustancias dopantes en España, en comandita con el siniestro doctor Eufemiano Fuentes; es solo un ejemplo, entre otros muchos.  
 
Es a esta España arruinada, facha, tramposa y dirigida por corruptos a la que el COI ha dicho no. Y los ciudadanos conscientes y honrados deberíamos alegrarnos por ello.
 
Mi enhorabuena a los madrileños y a los españoles en general.
 
En la imagen que ilustra el post, bolsas de sangre de atletas requisadas por la Guardia Civil en la Operación Puerto, pruebas flagrantes de dopaje masivo en el atletismo de élite español, que posteriormente fueron destruidas por orden judicial.  

sábado, 7 de septiembre de 2013

España no se puede permitir unas OlimPPiadas



1. Rajoy en la presentación de la candidatura OlimPPica de Madrid: "El Gobierno español garantiza económicamente" el evento. Simplemente asombroso.

2. En 2050 todavía estaremos pagando la mierda de las OlimPPiadas de 2020... si es que Tokio no las quiere (única posibilidad real de que gane la candidatura de Madrid).

3. ¿Vieron a Mariano Rajoy en la presentación ante el COI? no es que no hable inglés ni francés ni nada, es que apenas farfulla el castellano. Y sigue leyendo, incapaz de memorizar un discurso de cinco minutos. ¿Cómo se puede ser tan inútil e indolente?

4. Según le ha dicho Rajoy al COI, "España es el país cuyas exportaciones han crecido más en toda el área europea". Naturalmente: los productos de calidad españoles son masivamente malvendidos a precios irrisorios en el extranjero, mientras aquí nos tenemos que conformar con sucedáneos. Intenten encontrar plátanos de Canarias en España, y entenderán lo que digo.

5. La prensa europea lleva días escandalizándose de como un país con el 27% de paro sobre población activa, un 50% de paro juvenil y una economía arrasada pretende organizar unos Juegos Olímpicos. Diarios como Bildt y Die Welt fustigan la "irresponsablidad" de un Gobierno y de unas élites políticas y económicas enfangadas en la corrupción mientras el país entero se desploma,

6. La burbuja inmobiliaria que se pretende crear con Madrid 2020 reventaría España con mayor eficacia que 17 referéndums independentistas en cada una de las comunidades autónomas. Por lo demás las únicas Olimpíadas en las que la EsPPaña oficial ganaría todas las medallas serían las de corrupción, arrogancia y capacidad de mentir.

7. No sé dónde se harán finalmente los Juegos Olímpicos de 2020, pero si para entonces queda en el mundo un átomo de justicia, los Rajoy, Cospedal, Botella, I. González etc, verán la inauguración desde la cárcel.

lunes, 12 de agosto de 2013

Gibraltar español no merece un pedo



Una de las mañas más odiosas de todo gobierno de derechas acosado por los acontecimientos es echar mano del patriotismo.
 
El patriotismo. Ya saben, esa mierda que el doctor Johnson calificó como "el último refugio de los canallas". Cada vez que tienen dificultades con la realidad los gobiernos de derechas sacan a pasear el fantasmón repugnante ("Gibraltar, Gibraltar, avanzada del pueblo españooool", nos hacían cantar los curas de mi colegio mientras se izaba la enseña patria franquista), al que según nos cuenta la Historia a poco que se les vaya la mano acaban alimentando con sangre de las clases trabajadoras (porque sus hijos naturalmente eluden ese y otros sacrificios, como el pagar impuestos por ejemplo, con la mayor de las desenvolturas).
 
Hace poco más de un año García Margallo, el majadero que sufrimos como ministro de Asuntos Exteriores del Reino de España, se presentó en su primer Consejo de Ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE). Cuando se le acercó su homólogo británico para saludarle el botarate español le espetó en sonoro castellano: "¡Gibraltar español!", mientras sonreía satisfecho mirando a la cámara de Televisión Española que filmaba el incidente ante el pasmo del inglés, incapaz de comprender al parecer que un imbécil semejante pueda sentarse en un Consejo de Ministros. En España es posible eso y mucho más, como sabemos. 
 
En España la excitación ruin del patriotismo es un comportamiento muy antiguo, documentado en las hemerotecas desde al menos el siglo XIX. Cada vez que la derecha hispana le ve las orejas al lobo por la razón que sea, se pone como loca a azuzar los más bajos instintos de la tribu y a sacudir enérgicamente en manifestaciones perfectamente orquestadas el trapo de colores por el que dicen hay que morir (los demás, no ellos). Es así que ante el derrumbe económico y social que vive el país han decidido sacar a pasear una vez más a "Gibraltar español", ese monstruo casero al que engordan desde hace nada menos que tres siglos.
 
Lamentablemente y una vez más, buena parte de la prensa y casi toda la oposición han entrado al trapo a pesar de verse el truco de lejos. El caso es que estos días hasta algunos sesudos izquierdistas se sienten concernidos por el anticolonialismo, la autodeterminación y demás cojudeces aplicadas a la Roca que un día un Gobierno español cedió a los ingleses, tras una guerra tan lejana que da risa pensar en que a estas alturas andemos aún a vueltas con sus consecuencias. Entre paréntesis, resulta curioso por otra parte que nadie recuerde el que solo 70 años antes de la denostada Paz de Utrech, España cedió a Francia en la Paz de los Pirineos el Rosselló y la Cerdanya, casi un tercio de la Catalunya de entonces; curioso, el olvido patriótico. Por no hablar de situaciones coloniales actuales como las que viven las ciudades de Ceuta y Melilla o el puñado de peñascos "bajo soberanía española" situados literalmente a unas decenas de metros de la costa marroquí, caso del islote Perejil, "reconquistado" por Aznar con Trillo de ministro de Defensa, en aquella Cruzada de vía estrecha que estuvo a punto de costarnos un serio disgusto con los árabes.
 
Solo faltaría que ahora comenzara un conflicto con el Reino Unido solo porque el Gobierno Rajoy necesita desesperadamente distraer la atención pública de los problemas internos de España. Evidentemente la sangre no llegará al río, entre otras razones porque los británicos van a seguir contando con el apoyo de la UE y EEUU y la neutralidad de la ONU, ya que la Españita del PP no pinta nada en el concierto internacional. Pero el Gobierno español sí se arriesga a represalias en áreas de influencia británica, y a excitar el celo patriótico de otro que tal parece: el Marruecos de Mohamed VI a propósito de las colonias españolas norteafricanas.
 
Gibraltar por lo demás es un paraíso fiscal muy apreciado por la derecha económica española como lugar donde evadir y blanquear capitales (en Gibraltar hay domiciliadas más sociedades españolas que habitantes tiene la colonia). Es asimismo pieza clave en el tráfico de drogas internacional a gran escala, por su ubicación privilegiada como nodo de intersección de las rutas latinoamericana y africana hacia Europa. Y es en fin, aún hoy, una potencial tajadera militar entre el Mediterráneo y el Atlántico, que en un momento dado puede cerrarse y aislar por mar a los países ribereños del viejo Mare Nostrum, sobre todo a los árabes de la orilla sur. También, y no es un detalle menor, Gibraltar es el penúltimo florón en la deslucida y caduca corona imperial británica, que no puede permitirse renunciar a él so pena de quedar reducida a casi nada.   
 
En definitiva, el músculo patriótico que anda exhibiendo el Gobierno Rajoy estos días está condenado a quedar en pura fanfarronada al viejo y conocido estilo franquista, y como él, a carecer de eficacia posible alguna. Pura gesticulación para los telediarios.
 
Eso sí, algunos tontainas picarán con el ¡Jibraltá epañó!, pero esa clase de gente hace tiempo que está descontada del censo de los primates evolucionados.
 

viernes, 9 de agosto de 2013

En Catalunya y en España sí hay hambre




El Síndic de Greuges de Catalunya, cargo equivalente al Defensor del Pueblo de esta Comunidad, acaba de hacer público un informe según el cual tenemos aquí 50.000 niños malnutridos. De ellos unos 750 presentan síntomas de desnutrición. Otro dato aportado por esta isntitución es que casi el 30% de los niños catalanes se hallan en situación de riesgo de pobreza; alrededor de 350.000 niños están en el borde mismo del precipicio, lo que presagia un incremento notable de esas cifras para dentro de poco.
 
Son cifras horrorosas por más que el propio Síndic, Rafael Ribó, se apresurara a matizar que "Los niños en Catalunya no pasan hambre". La Generalitat ha saltado inmediatamente para insistir en ese mensaje: "En Catalunya nadie pasa hambre". Pues qué suerte tenemos.
 
Ocurre que esta gente se entera poco de lo que pasa. Ya hace algunos meses les hablé aquí de "Nou Barris cabrejada diu prou!" (Nou Barris cabreada dice basta!), una plataforma que agrupa al movimiento asociativo de ese distrito barcelonés surgida precisamente a raíz de la constatación de que la única comida en condiciones que hacían muchos niños de barrios periféricos es la que les daban en el colegio, y de que la masiva retirada de becas escolares de comedor en la zona ha dejado a esos críos en riesgo de inanición.  
 
Pero tranquilos: esos niños no pasan hambre, "solo" están malnutridos. Es una manera de mirarlo, claro, aunque parece buscar intencionadamente la confusión entre quien no tiene para comer y quien se alimenta mal, que son dos cosas realmente muy distintas.
 
Algunos tontuelos han echado enseguida las campanas al vuelo: los catalanes pasan hambre. Gran y satisfactoria noticia, ya ven, aunque nadie debería alegrarse de la desgracia ajena sobre todo cuando la viga en el ojo propio le puede acabar saliendo a uno por el occipital. Y es que la pobreza empieza a ser una realidad tangible en todo España, y parece obvio que hay Comunidades donde esa realidad tiene todos los números para manifestarse de un modo radicalmente más severo que en Catalunya. Otra cosa es los poderes públicos y la opinión publicada intenten ocultarla. Pero dejemos esas aguas ponzoñosas del catetismo carpetovetónico, y volvamos al tema que nos ocupa.
 
¿Dé donde viene todo esto? Digo, la malnutrición infantil, el crecimiento insospechado de la "exclusión social", la pobreza como fantasma que llama a las puertas no ya de las clases trabajadoras (pobres otra vez como en la larga postguerra española) sino de unas clases medias que hace tres o cuatro años cambiaban de piso cada cinco años, de coche cada dos y de lugar exótico de vacaciones cada verano. ¿De dónde ha surgido el monstruo que nos devora? Pues naturalmente de la destrucción y precarización del empleo en primer lugar, que ha dejado a cientos de miles de familias no  ya sin los ingresos a los que estaban acostumbrados, sino sin siquiera los mínimos para subsistir en una sociedad en la que el abismo entre precios y salarios no cesa de crecer mientras se hunde el consumo incluso de artículos necesarios para la subsistencia. Y desde luego, de la destrucción de la cobertura que el Estado del bienestar prestaba a los ciudadanos haciendo accesibles para todos la sanidad, la educación, las pensiones, la asistencia social... Hace 30 años fue posible una reconversión industrial en España que cambió el modelo productivo existente porque jubilaciones anticipadas y desempleo corrían por cuenta de un Estado socialdemócrata y saneado; hoy, los que son arrojados al paro a millones son condenados a la desesperación y el hambre como horizonte único e inmediato para ellos y sus familias. Esta es la realidad española.
 
Y si esto pasa con la población autóctona ¿se imaginan lo que está ocurriendo ya, aquí y ahora, en toda España me refiero, con los inmigrantes que se han quedado colgados de la brocha? Muchos de ellos lo han perdido todo: trabajo, vivienda, ahorros... a poco de haber reagrupado a sus familias en este país. ¿Y ahora, qué? No sé si recuerdan aquellos tiempos no tan lejanos cuando don Mariano Rajoy propugnaba el retorno de los inmigrantes a sus países de origen con billete de avión pagado, o cuando denunciaba el "efecto llamada" que medidas del Gobierno Zapatero como la legalización de trabajadores extranjeros y su inclusión en la Seguridad Social y el sistema de pensiones supuestamente tenían... ¿qué tiempos aquellos, verdad?
 
Al "efecto llamada" del Gobierno Rajoy ya solo acuden delincuentes: mafias rusas, chinas y otras por el estilo, que se establecen en este país como en un paraíso del blanqueo de cualquier dinero manchado de sangre y de mierda, dispuestos a comprar ladrillo construido o por levantar (nótese el severo rebrote de los incendios veraniegos selectivos en terrenos de interés: Serra de Tramontana en Mallorca, áreas de naturaleza cercanas a Madrid, etc) Recuerden que uno de los proyectos acariciados por el actual Gobierno español desde hace tiempo es facilitar el permiso de residencia a ciudadanos rusos que compren inmuebles en España.
 
¿Será ése el remedio contra el hambre que nos acecha? Quizá, pero antes de malvender el país así valdría más morir todos, ellos los primeros, de malnutrición o de lo que fuese. 
 

viernes, 21 de junio de 2013

Brasil exige menos fútbol y más trabajo


Las manifestaciones que comenzaron en Sao Paulo como movilizaciones populares contra el alza del precio del transporte público se han extendido a todo el país, y devenido en pocos días en una protesta global que expresa el profundo malestar y la indignación que dominan a los brasileños. 
 
En la jornada de ayer, un millón de personas salieron a la calle en 80 ciudades brasileñas para gritar que están hartos. Lo novedoso del caso brasileño es que la revuelta ha tomado como objetivo central de las protestas los estadios de fútbol donde se está celebrando una competición de carácter mundial. Desde hace una semana, tropas de élite de la brutal Policía Militar protegen los campos de fútbol, y al parecer ya se ha producido algún intento de asaltar el estadio de Maracaná en pleno partido.
 
De continuar las protestas, podría verse en cuestión la misma continuidad del campeonato, contestado por muchos manifestantes cansados de que los problemas reales del país, que son muchos y graves, queden obscurecidos con eventos futbolísticos.
 
El malestar brasileño comenzó a concretarse cuando hace unos meses la Policía Militar empezó a atacar favelas y barrios periféricos de las principales ciudades brasileñas, en una operación de limpieza destinada a lavar la cara del país ante la inminencia del acontecimiento deportivo que ahora se está celebrando. La excusa oficial era liquidar las bandas de narcotraficantes que supuestamente usan las favelas como cuartel general; los vecinos denunciaron que en realidad, lo que las autoridades querían era evitar que los visitantes atraídos por la competición futbolística contemplaran el espectáculo de las villas-miseria brasileñas al lado mismo de los grandes y modernos estadios de fútbol, remodelados o contruidos a toda prisa para la ocasión.
 
Dilma Rousseff, la actual presidenta brasileña, se ha equivocado de medio a medio con su pueblo. La presidenta Rousseff ha dilapidado en casi nada la sólida herencia de Lula, y Brasil se precipita ya por el despeñadero económico de la crisis global y nacional mientras la presidenta adopta el chavismo como religión de Estado e impulsa el fútbol como droga social y también como instrumento de enriquecimiento corrupto para las élites del país. Pero calcularon mal la jugada, y los brasileños se han lanzado a la calle en el preludio de estallidos sociales que a no tardar se van a extender a otros países de América del Sur.
 
Ni el fútbol, ni el chavismo y ni siquiera la Policía Militar, van a poder pararlos.
 
En la fotografía que ilustra el post, un manifestante brasileño resume el coste de los eventos deportivos programados y la corrupción que generan, y lo compara con el salario mínimo vigente en el país. 

viernes, 7 de junio de 2013

Referéndum independentista o plebiscito franquista

 
En los últimos días las tertulias "soberanistas" de las TDT catalanas echan humo. Y es que los tertulianos han detectado un incipiente movimiento de rechazo a sus tesis independentistas, e incluso a la propia celebración de un plebiscito bajo la apariencia de referéndum.
 
Ocurre que en la típica manipulación del lenguaje político consustancial al nacionalismo, el referéndum no es otra cosa que un simple instrumento mediante el cual afirmar "la voluntad de los catalanes" en el sentido del independentismo. Cualquier otro posible significado es descartado de plano, y quien lo sostiene acusado de ser un españolista emboscado y por tanto un traidor a la Patria.
 
No crean que exagero. Hace unos días la Federación de Hospitalet del PSC repartió octavillas abogando por el No en ese posible referéndum sobre la independencia de Catalunya. Que se sepa, en todo referéndum caben tres posibles opciones: Sí, No o voto en blanco, todas igualmente legítimas. Bien, pues los tertulianos de guardia se han apresurado a crucificar a la organización desafecta, extendiendo sus conclusiones a todo el partido en el que se integra. El No será más o menos tolerado, pero quien lo propugne va a quedar marcado ante la "comunidad nacional".
 
Cabe también la abstención activa, política, por parte de quien descree de la consulta, o pasiva, que es la opción de quien se desentiende de todo y vive en Babia, donde como es sabido se celebra un continuo partido de fútbol de la Liga de las Estrellas. De estos, los primeros son los peores, porque cuestionan todo el invento; los segundos, por el contrario, son promovidos desde el poder.
 
En resumen, cuando se da por descontado que solo hay una opción legítima de voto es que el país va de culo y cuesta abajo, y que una vez llegados al final de la pendiente nos aguardan los herederos de un señor con bigotito recortado que no es exactamente José María Aznar, ustedes ya me entienden,
 
Catalunya se desliza por la pendiente inmersa ya en esa fase coactiva, en la que la discrepancia de la supuesta voluntad colectiva le convierte a uno en sospechoso. Decir en público que el "derecho a decidir" no es más que un concepto hueco y vacío de contenido real, metalenguaje puro al servicio de un invento sostenido sobre argumentaciones que remiten a instancias ideológicas superestructurales, y sobre todo negarse a participar en la mascarada rechazando el votar en la presunta "consulta", le empieza a convertir a uno en un "enemigo del pueblo" al servicio de intereses foráneos, localizados básicamente en "Madrid".
 
Como pueden ver, la cosa se está calentando. Una encuesta publicada hoy por El Periódico de Catalunya sostiene que de celebrarse ahora elecciones en este país, ERC sobrepasaría a CiU y el PSC y PP seguirían en caída libre, mientras crecen y se afianzan opciones radicales por la derecha y la presunta izquierda, el nacionalismo español y el nacionalismo catalán; bien, ellos se lo han buscado (los políticos) y también nosotros tenemos nuestra parte de culpa (los ciudadanos). De todos modos la portada del diario barcelonés no pronostica la abstención, cuyo crecimiento exponencial es el factor clave que explica esos movimientos: las clases trabajadoras y populares no se reconocen en este juego y se quedan en casa (algunos empiezan a movilizarse por los asuntos que realmente interesan, como los dos mil y pico niños desnutridos que se acaba de constatar existen en Barcelona).  
 
Muchos catalanes empezamos a vernos atrapados en un juego peligroso, en el que desde "Madrid" se nos insulta por el mero hecho de ser catalanes y desde Catalunya se nos empieza a señalar como contrarios al "proyecto nacional", del que descreemos tanto como de su gemelo español. La balcanización social de Catalunya avanza a pasos agigantados gracias a unos y otros, aunque en medio todavía quedemos muchos que seguimos sin querer entrar al capote de estos toreros de vía estrecha, que con sus pases y desplantes pretenden evitar que nos centremos en los problemas reales de Catalunya y España. Pero los problemes reales son hechos y como tales, tozudos por naturaleza, y por tanto siguen ahí a pesar de todas las rojigualdas con aguilucho o corona y las cuatribarradas estelades o no.
 
Los plebiscitos tienen siempre un aroma fascista que arrebata. Recuerden los de los años treinta en Europa, y los que organizaba en España el camarada Fraga Iribarne para el general Franco en los cincuenta y sesenta. El referéndum independentista de Catalunya, en caso de llegar a realizarse, será un plebiscito a la vieja usanza franquista: los votantes del No serán escarnecidos en público, y quienes rechacen participar en el circo, perseguidos y aislados. Al tiempo.
 

jueves, 23 de mayo de 2013

El ataque de los muertos vivientes: vuelve José María Aznar

 
El regreso al primer plano mediático y político del ex presidente español José María Aznar coincide no por casualidad con las horas más bajas del Ejecutivo español, empeñado a la desesperada en hacer creer al mundo mundial y especialmente a los españoles, que gracias a sus contrarreformas el país va viento en popa y la recuperación de la economía española es cosa de unos días.
 
La cruda realidad es que el Gobierno Rajoy está abrasado y que su presidente es ya el más impopular de la historia de la democracia española. El mismo Partido Popular que azota a los ciudadanos españoles con contrarreformas salvajes que de modo calculado están arruinado a las clases trabajadoras y populares y destruyendo los servicios públicos para beneficiar a compinches financieros y empresariales, es el partido que se nos está revelando a diario devorado por la corrupción sistemática desde hace décadas; quienes pregonan ahora la austeridad son precisamente quienes hundieron al país soltando sobre él la fiera del capitalismo especulativo "desregularizado" en los años locos del Aznarato (véase la Ley del Suelo, pero no solo ella). 
 
Aznar vuelve porque huele sangre. Ruin y vengativo como es, está dispuesto a merendarse a Rajoy, el ectoplasma que su dedazo convirtió en sucesor a título de marioneta y que ha devenido en aprendiz de brujo por cuenta propia, y se dispone no solo a terminar con su Gobierno sino probablemente también con el Partido Popular que él mismo dirigió con puño de hierro en los años finales del pasado siglo. José María Aznar está de regreso para allanar a Esperanza Aguirre el difícil camino que lleva a La Moncloa, sueño que acaricia la extrema derecha de la derecha extrema que nos malgobierna. Se supone que José María Aznar tiene un capital político (!) y que va a ponerlo al servicio de un proyecto de "reconducción" del PP, y si ello no es posible de la construcción de una fuerza política nueva a la derecha de la derecha. O sea que Aznar ha descubierto por fin su vocación para este siglo: quiere ser el Fraga del neofranquismo del siglo XXI, la reina madre inspiradora ideológica y tuteladora del alumbramiento de un proyecto político que nacería de la coyunda entre el franquismo histórico español y "la modernidad" neocon del Tea Party. 
 
Con su pan se lo coman, dirán ustedes. El caso es que mientras estos memos andan enredados con sus cosas, el país se despeña sin remedio ante el asombro y cierta rechifla europea y mundial. Porque la España de pandereta, la devota de Frascuelo y de María, está de vuelta y no solo de la mano de Aznar. Las políticas educativas, sociales y culturales que impregnan la derecha española son las que son, y enseñan su fea pata de lobo franquista tras cada Consejo de Ministros, viernes sí viernes también. Ya tenemos despido masivo y casi gratis, privatización de los servicios públicos, promoción de la alienación cultural y espiritual, la política convertida en el arte de robar el presupuesto público a manos llenas, la corrupción sistémica instalada como vehículo al éxito personal y profesional... ¿Qué más daño quiere entonces hacernos Aznar? Pues el único que le queda por inflingirnos: pilotar ideológicamente la deriva directa hacia el Estado autoritario que prometen los tiempos que vivimos.
 
Los colmillos de Aznar quieren nuestro cuello. Y la destrucción completa incluso de esta democracia demediada que tenemos.

lunes, 6 de mayo de 2013

En Europa, la austeridad ha acabado

 
Mientras los medios de comunicación españoles se afanan en divulgar lo mal que le va al presidente francés Hollande y cómo el electorado prefiere ahora a Sarkozy antes que al socialdemócrata, el ministro galo Pierre Moscovici anuncia desde las páginas de Le Monde: "En Europa, la austeridad ha acabado". Frase rotunda donde las haya, más  que nada porque la "austeridad" es banderín de enganche del actual Gobierno español y de la prensa a su servicio (o al servicio de la cual está el actual Gobierno español, que eso nunca se ha sabido con certeza).
 
La maldita austeridad, preconizada precisamente por quienes durante tres décadas han defendido e impulsado el derroche más desmadrado, "desregularizando" la economía (a Zapatero, estos mismos que ahora salvan bancos con el dinero de todos le exigían que el Estado "no tocara la economía", ya que para que ésta funcionara a todo trapo había que dejarla en la más libérrima libertad, decían, fuera de todo control), ha arruinado la producción y el consumo en España para muchos años y se ha convertido en la excusa para el desmantelamiento de los servicios públicos y su privatización, en beneficio exclusivo de monopolios empresariales muy concretos donde los políticos que nos malgobiernan encuentran dorados acomodos laborales una vez abandonan la vida política activa.  La corrupción legalizada, en suma. 
 
 El ministro Moscovici dice más cosas en Le Monde. Dice por ejemplo que esto, el fin de la austeridad, es decisivo y señala el regreso a la construcción europea por primera vez desde que el euro existe, y que "se asiste al fin de una cierta forma de ortodoxia financiera y al fin del dogma de la austeridad.". Esto dice  Moscovici, y remata: "es una victoria de las tesis francesas", que se ha obtenido "porque hemos hecho una política creíble".
 
Y es que Francia sigue siendo mucha Francia.
 
Así que al señor Rajoy y a sus compinches de Portugal y otros países por el estilo se les ha acabado  el cuento de que Bruselas les impone los "duros ajustes" que llevan a cabo para sanear... los bancos estafadores y sus propias cuentas privadas en Suiza, y que en el fondo la culpa de todo la tiene la señora Merkel, quien además de ser una bruja es alemana (con lo que le ha gustado siempre a la derecha española el autoritarismo alemán, y ahora lo critican; vivir para ver).
 
De todos modos tampoco se fíen mucho. Desde sectores "alternativos" españoles se nos venía poniendo a Islandia como ejemplo de ciudadanía que había derrocado la vieja política responsable del naufragio financiero y moral de su país, imponiendo formas nuevas e incluso llevando a los tribunales a los responsables del desaguisado (... que finalmente, han resultado absueltos o condenados a penas mínimas). Pues bien, los islandeses acaban de devolver el Gobierno a los partidos de derechas que llevaron su país a la catástrofe, en unas elecciones generales que han sido cómodamente ganadas por estos.
 
Desconfíen pues  de las "soluciones radicales"  de los "alternativos de la nada" patrios, y sigan la estela de los franceses:  los compatriotas de Asterix e Isabelle Adjani son gente que acaba alcanzando playas que los españoles solo podemos soñar que existen.
 
En la fotografía que ilustra el post, una vista de la terraza del Café de la Paix, en París.
 

viernes, 3 de mayo de 2013

Madrid los abandona y Catalunya quiere armarlos: pobres ciudadanos


El Gobierno regional de Madrid (PP) ha decidido prescindir de los médicos mayores de 65 años, contrariando de modo flagrante la política de su homólogo español (PP), que está intentando retrasar  todo lo posible la edad de jubilación. Serán 700 los profesionales de la medicina llenos de experiencia y ganas de trabajar los que van a ser jubilados "anticipadamente" con alevosía y sorpresa. Otro paso más en la destrucción de la Sanidad pública madrileña, que está siendo dinamitada a conciencia en favor de una empresa privada de servicios sanitarios en régimen de monopolio entre cuyos beneficiarios económicos figura lo más granado del PP, empezando por el ex presidente José María Aznar.

El odio que sienten los gobernantes de esa Comunidad autónoma por sus administrados resulta casi tan incomprensible como la pertinacia de estos en seguir votándoles. Claro que las cosas parece que empiezan a cambiar, de hacer caso a una reciente encuesta de Metroscopia para El País en la que se augura un monumental desplome del PP en la comunidad madrileña, con una pérdida de escaños también para el PSOE y un avance exagerado de IU y algo menor de UPYD. 

Digo que el avance de IU y de UPYD es exagerado (sobre todo el de los excomunistas), porque en el artículo que acompaña a la encuesta resulta que el porcentaje de huida de votos socialistas hacia IU y las otras fuerzas políticas es muy reducido (curiosamente, o no, hay también un menor aunque significativo trasvase de votos de IU al PSOE), y en cambio el número de los votantes habituales del PSOE que ahora están indecisos es elevadísimo, lo que claramente indica que la gran mayoría de ellos acabará en la abstención. Dado que la participación caerá en vertical y por tanto tampoco es lógico pensar que IU recupere muchos votos entre los abstencionistas ya decididos, las expectativas de crecimiento de esa fuerza que ofrece el sondeo resultan como digo muy infladas. Algo semejante ocurre con UPYD, aunque aquí el voto útil de la derecha hace que la fuga de votos desde el PP a esa formación sea de cierta importancia. Cierro el paréntesis.

En Catalunya las cosas circulan por derroteros más épicos. Un artículo de Maiol Roger en El País publicado el pasado 27 de abril señala que el flamante Consejo Asesor para la Transición Nacional que el señor Artur Mas se ha sacado de la chistera propone nada menos que la creación de un Ejército catalán que dé substancia a una "política de defensa" propia para el futuro Estado independiente.

La bufonada militarista se recoge en un "documento "estratégico" del Consejo de marras cuyo  contenido esencial proviene de otro elaborado por el Centro de Estudios Estratégicos que dirige Miquel Sellarès, un señor que al parecer siente verdadera debilidad por los uniformes y las pistolas, no en vano fue el "creador y primer director de los Mossos d'Esquadra" y el ideólogo doctrinario de esta policía pretoriana y provinciana que sufrimos en Catalunya. El documento reconoce eso sí, que “Buena parte de nuestra clase política, sociedad civil y el país no es sensible ni tiene conciencia de defensa nacional”. Alabado sea Dios.

Con todo, el "debate militar" catalán no ha hecho sino comenzar. El artículo de Roger habla de sectores militaristas sólidamente instalados por ejemplo en la autodenominada Asamblea Nacional Catalana (ANC), una coordinadora de asociaciones y grupos independentistas que está empujando con fuerza en dirección a la independencia. La ANC tiene su "sectorial de Defensa" y todo. Los militaristas catalanistas, con Sellarès a la cabeza, rechazan abiertamente los modelos desmilitarizados y están abiertamente enfrentados con los sectores pacifistas, también representados en el Consejo de Transición Nacional. Y es que el independentismo catalán tiene urgencias históricas por jugar a los soldaditos, después de tres siglos de haber tenido que servir en un Ejército considerado foráneo. Además ya se sabe que la formación de cuerpos armados desde cero crea puestos de trabajo, y que un buen conflicto a tiros con un país vecino despierta el patriotismo y hace que la gente olvide los problemas reales, esos que tienen a Catalunya al borde de la desintegración social y económica. Pues nada, los parados al cuartel  y asunto resuelto.

De todas maneras, ay, la independencia del futuro Ejército catalán nacería tocada. Y es que el mismo documento recomienda poner su creación en manos de los norteamericanos y los británicos, que según parece es gente que entiende de estas cosas. O sea, que tendríamos otro Ejército mamporrero de EEUU en Europa, al estilo de Bosnia-Hercegovina, Macedonia, Kosovo y otras republiquetas-colonias bajo dominio del Tío Sam. Qué cosa tan aparentemente incoherente, el independentismo militarista catalán. 


Pero los patriotas de la ANC van más allá. Según la información de El País, la "sectorial de la ANC apunta incluso el tipo de armas que necesitará el Ejército catalán".¿Y cuánto costaría la broma? Pues según la ANC "habrá que gastar un 1,3% del PIB, con un 0,63% de la población como militares en activo y un 0,85% de catalanes en la reserva. Esto supondría un Presupuesto anual de 2.584,17 millones de euros para un Ejército de 47.696 militares en activo y 64.352 reservistas". A Sellarès con 25.000 soldados ya le iría bien, pero no creo que la ANC trague con tan pocos efectivos. Y es que cuando uno se pone a crear el Ejército de la Patria, no hay que reparar en gastos. Ni en muertos llegado el caso, que llegaría sin duda, si no para qué coño se crea un Ejército; pues para usarlo, naturalmente,  

Desconozco qué alucinógenos se consumen en esas reuniones estratégicas, pero su efecto parece ser tan potente que el mismo Artur Mas les ha recordado por lo fino a sus promotores que no están los tiempos para ir tirando el dinero público en proponer mamarrachadas.

Total que en Madrid se preparan para ultimar a sus ciudadanos por el procedimiento de dejarlos sin Sanidad pública, y en Catalunya preparando alguna guerrita que reverdezca laureles medievales. Si hubiera Dios, ya les habría fulminado a unos y otros con un rayo. Como no lo hay, deberemos ser los ciudadanos quienes empecemos a tomar medidas.

miércoles, 10 de abril de 2013

Tres nada excelentísimos cadàveres


En apenas unas horas han muerto tres personas en apariencia tan distintas y distantes como son, por orden de localismo tribal, Sara Montiel, José Luis Sampedro y Margaret Thatcher. En realidad en esas horas murieron muchísimas más personas, claro, pero los medios solo se acuerdan de ellos: el espectáculo es el espectáculo, y a los tres fallecidos les unía eso mismo, su adscripción a la sociedad-espectáculo.
De Sarita Montiel poco tengo que decir. Incluso cuando era una mujer joven y atractiva ya saltaba a la vista que resultaba un personaje público patético: una pobre chica de pueblo de la España profunda de la postguerra, que se organizó la vida como si fuera una "femme fatale" nacida en el Pigalle parisino o al menos, en el Paralelo barcelonés. Lamentable cantante, infumable actriz, personaje del papel couché y la crónica rosa por derecho propio, Sara Montiel ha tenido un final triste y a la altura del destrozo sufrido como persona a manos del personaje que le crearon y ella aceptó vivir. Descanse en paz, por fin.
José Luis Sampedro me parece lo que era: un santurrón insoportable, uno de esos soberbios que fingen humildad para gozar más del poder que ejercen sobre los demás. Compararlo con Stephan Hessel es escarnecer al viejo luchador antifascista francés. Sampedro tenía de izquierdista lo que yo de monje zen: oportunista radical, en los años noventa fue uno de los epígonos "intelectuales" de la Izquierda Insobornable junto a gentes como Antonio Gala, Raúl del Pozo, Enrique Gil Calvo (ahora en El País: ¡toma chaquetazo!), el después zapaterista Juanjo Millás y otra no muy nutrida pero sí insidiosa compañía, que ayudaron en lo que pudieron al triunfo electoral del neofranquismo encabezado por Aznar en 1996 atacando "por la izquierda" a cuanto oliera a Felipe González y a socialdemocracia en España. Este Sampedro llegó a afirmar en aquellos años que la llegada al poder del PP traería "aire fresco" a una España intoxicada por el felipismo; un representante puro  aunque sin carnet de la Izquierda Verdadera y sus paranoias, en suma. Luego el PP hizo como Roma, claro, y vinieron los quejidos a veces muy hondos, como los del pobre Gala. Sampedro por su parte se hizo "altermundialista", ya ven qué cosas.
Margaret Thatcher fue una individua a la que había que echarle de comer aparte. La zafia y hombruna hija de un tendero inglés jamás hubiera podido soñar siquiera en llegar a donde llegó de no haber sido por el intenso grado de miseria moral e intelectual en el que la desaparición del Imperio sumió a las clases dominantes y a buena parte de las clases medias británicas. Frente a la fría y distante elegancia e ironía tradicionales en la derecha conservadora isleña, Thatcher asumió encantada ser el perro de presa malcarado y sin escrúpulos que necesitaban los ricos "british" para ser cada día más ricos, en medio del desastre general de una sociedad a la que la privación de las colonias dejó reducida a su verdadera y pigmea condición de pueblo más bien pobretón espiritual y materialmente. Para lograr esa meta de enriquecer a los que más tuvieran había que empobrecer hasta el límite de la subsistencia a los que menos tenían, y a esa tarea se consagró Thatcher en cuerpo y alma. La destrucción de los servicios públicos británicos, de los aparatos productivos industriales y de cualquier tipo de organización civil no plenamente integrada en "su" sistema, fueron los innegables logros de esta hija de Satanás. El exterminio de la clase obrera como fuerza política y social, la meta alcanzada.  A su querida clase media la estafó como nunca nadie antes en Gran Bretaña con su "capitalismo popular", que convirtió en acciones-basura los ahorros de una vida de millones de británicos de mediana y avanzada edad, anticipándose a la era del bono-basura reaganiano y sus consecuencias posteriores en el Casino-Bolsa Mundial, esas que seguimos pagando ahora en forma de "crisis" importadas de Wall Street y "rescates bancarios" a la europea. A los jóvenes y a las minorías, en fin, Thatcher solo les dejó barrios degradados y calles destruidas plagadas de policías con el gatillo fácil. 
Así no es extraño que la muerte de Margaret Thatcher se haya celebrado con sucedáneos de champagne en las calles de los suburbios de las grandes ciudades, especialmente en las antiguas zonas industriales y mineras del Reino Unido, y pidiendo que sus funerales "sean privatizados", como intentó hacer ella con las cárceles por ejemplo, en vez de correr por cuenta del Estado. Y es que ya se sabe que para los neoliberales los beneficios deben privatizarse y los gastos socializarse, así que incluso cuando mueren siguen robándonos a todos, cargando los costes del entierro al Estado.
La fotografía que ilustra el post muestra una imagen del auténtico legado de Margaret Thatcher:  una era de revueltas, violencia y ruina en las calles de las principales ciudades británicas.

lunes, 25 de febrero de 2013

Lecciones italianas: el Estado y la "antipolítica"


Mientras España se desbarranca entre la corrupción gubernamental y la ruina económica general sin atreverse a pedir unas elecciones generales anticipadas, Italia afronta unos comicios cruciales que determinarán su ser o no ser político y social durante la próxima década e iluminarán el futuro político de otros países de su entorno.

Fracasada a medias la tecnocracia autoritaria representada por Mario Monti, esa especie de postfascismo amable conducido por burócratas de las finanzas institucionales, se abre ahora la oportunidad del retorno de la izquierda al poder. La pregunta pertinente es qué izquierda es esta.

Para esta ocasión se ha logrado articular una propuesta única que integra prácticamente todo el arco parlamentario italiano que se reclama de "centroizquierda" e izquierda, desde los social-liberales a Refundación Comunista. Alrededor de los ex-comunistas del Partido Democrático se ha articulado una alianza que agrupa a SEL (Socialismo, Ecología y Libertad), el cien veces refundado Partido Socialista y algunas otras agrupaciones de izquierda menores.

Bien anclada como siempre en sus feudos del centro-norte y en las grandes ciudades, la izquierda italiana pelea ahora por barrer el delirio "padano" de la Liga Norte y recuperar las regiones industriales en torno a Génova, Milán y Turín, tradicionales feudos comunistas y socialistas donde en las últimas décadas se instaló una suerte de República de Saló "soberanista" conducida por Umberto Bossi y otros afamados delincuentes, que a la postre han terminado como lo que son: una banda de gánsters en estampida a poco que el Estado se ha dignado en husmear sus cuentas corrientes.

La vuelta a la política activa del inmarcesible Silvio Berlusconi no representa peligro alguno para el triunfo electoral de las izquierdas, porque el viejo pillastre está acabado política y personalmente. Otra cosa es que su imperio mediático y sus relaciones mafiosas puedan seguir dando la murga durante mucho tiempo, pero la era berlusconiana en la política italiana ha terminado.

El peligro viene de la abstención, y sobre todo del ascenso de la "antipolítica", encarnada ahora en la campaña llevada a cabo por el presunto cómico Beppe Grillo, a cuyo movimiento califica Antonio Elorza en El Pais de hoy como "anarcofascismo". El término no es muy apropiado desde el punto de vista de la ciencia política, además de resultar injusto con los verdaderos anarquistas, pero resulta muy descriptivo y por tanto, parece llamado a hacer fortuna a falta de una definición más académica. El "anarcofascismo" nace del rechazo de las clases trabajadoras y populares a la política actual y sus carriles, y sobre todo del hartazgo ciudadano ante el descaro con el que se ha solidificado el poder omnipresente, corrupto y corruptor de un estamento social nuevo, integrado por gentes que han hecho de la política primero su profesión y luego su instrumento para perpetrar toda clase de crímenes, significativamente aunque no solo de carácter económico.

La "antipolítica" ha tomado carrerilla en un momento de debilidad extrema del Estado, sometido al mayor trabajo de demolición llevado a cabo por las fuerzas reaccionarias desde el estallido de las Revoluciones Burguesas a mediados del siglo XIX. La consigna que recorre las filas de la derecha universal es jibarizar al Estado a todo coste, dejándolo reducido únicamente a las terminales represivas que garanticen la continuidad de la dominación de clase. Le tienen miedo al Estado, ese "competidor desleal" de su negocios y Leviatán que puede cambiar de bando si las circunstancias le obligan a ello; recuerden que durante la Revolución Alemana la policía de Berlín estuvo al mando de un miembro de la Liga Spartakus, o que la España de 1936 tuvo como ministro de Justicia al anarquista que dirigió la victoria popular en la calle sobre los militares sublevados en Barcelona el 19 de julio de 1936.

La izquierda política no es concebible sin un Estado por cuya conquista luchar. Su programa solo puede aplicarse desde las instancias estatales, una vez puestas sus palancas al servicio de la causa popular y en beneficio del avance social. Incluso la quimera socialdemócrata "redistribuidora" de la Guerra Fría (¿recuerdan la famosa "Economía social de mercado"?) fue posible en parte gracias a un Estado fuerte y en la medida de lo posible, penetrado por los valores de izquierdas.
 
Sin el Estado y sus instituciones se debilitan, saboteado por la corrupción y las políticas neoliberales, no habrá espacio no ya para la acción de la izquierda política sino para la simple convivencia ciudadana ordenada. La ley de la selva habrá triunfado, según el objetivo de los neocons. 
 
En 2013, por tanto, el enemigo es Grillo, no Berlusconi.
 
En la fotografía que ilustra el post, tomada de la edición de hoy del diario La Repubblica, un policía derriba en el suelo a una manifestante que protesta ante la llegada de Silvio Berlusconi a su colegio electoral. 

lunes, 12 de noviembre de 2012

Catalunya empieza a moverse


La campaña electoral en Catalunya ha comenzado pivotando alrededor del lema de añejo sabor totalitario que encabeza los carteles de la coalición de la derecha nacionalista catalana: "La voluntad de un pueblo".  Un mensaje nada subliminal, que apunta directamente a que la independencia es según esta gente LA ÚNICA voluntad en torno a la cual se articula TODO el pueblo catalán. De donde se deduce que aquellos ciudadanos cuyas voluntades apuntan en otras direcciones, simplemente no forman parte del pueblo catalán. Mal empezamos pues.

Más allá de la rotundidad de semejante mensaje, la verdad es que el caudillismo "democrático" que exhibe Artur Mas en mitines y propaganda electoral resulta una impostura exagerada en el personaje y sus pares. Si hay algo de lo que carece esta gente es precisamente de capacidad para los grandes gestos (grandes por desmesurados, no porque contengan grandeza): lo suyo es el trapicheo, el cambalache, el qué hay de lo mío, el toma y dame. Las heroicidades a lo William Wallace les vienen grandes. Así que la campaña de CiU no se la creen ni sus potenciales votantes, a los que en este viaje intentan pescar en los caladeros del independentismo radical; a los fijos de la casa tanto les da, ellos saben perfectamente qué intereses defienden los próceres del nacionalismo catalán de derechas y están conformes conque lo hagan de la manera que crean más eficaz en cada momento. Para el votante convergente tradicional, una vez asegurado lo esencial todo lo demás, incluida la independencia de la patria, es contigente y objeto de mercadeo si se tercia.


En la izquierda parece haberse frenado algo no tanto la sangría electoral previsible, como el suicida abandono del campo de batalla en manos del enemigo vivido en los últimos tiempos. El flamante secretario general del PSC, Pere Navarro, empieza a golpear donde duele -la corrupción masiva en los gobiernos de CiU anteriores al Tripartito, por ejemplo-, a poner de relieve en público que los temas importantes son los sociales y que el enfoque "nacional" de la campaña, en el sentido catalanista y españolista, es un puro intento de distraer a los catalanes de lo que realmente se ventila aquí y ahora.

La cosa es que las derechas española y catalana están de acuerdo en lo fundamental, la política de recortes sociales y la destrucción de los servicios públicos, mientras fingen discrepar en lo accesorio, el "derecho a decidir" y todas esas sandeces superestructurales. Y es que con independencia o sin ella, las burguesías española y catalana continuarán ejerciendo la hegemonía política, económica, social y cultural en sus respectivos corrales, o al menos esa es su intención para el presente milenio. Este es el lomo que debemos quebrar cuanto antes: las políticas antisociales que ambos gobiernos, el de Madrid y el de Barcelona, desarrollan de común acuerdo como garantía de su perpetuación en la hegemonía política y social.

También en ICV-EUiA las cosas comienzan a moverse hacia la sensatez, luego de que una asamblea de la organización revolcara la autodestructiva política de sus dirigentes de intentar disputar espacio nacionalista a ERC. Las bases de los postcomunistas no podían entender una apuesta tan extravagante, y Joan Herrera y compañía se han tenido que tragar sus melifluos llamamientos en favor de la autodeterminación y sus maravillas, y empezar a hablar de lo que a sus votantes realmente les importa e interesa: la presunta crisis que vivimos y los modos de afrontarla desde la izquierda.

En otro orden de cosas, el previsible incremento de la abstención favorecerá seguramente el incremento de la presencia parlamentaria de las fuerzas pequeñas, que pueden mejorar sus resultados (ERC podría recuperar una parte de los diputados perdidos durante el Tripartito), o su estabilización o algún ligero avance (es el caso de ICV-EUiA si es que logra recuperar imagen social, muy deteriorada por la inicial apuesta autodeterminista).

En la extrema derecha españolista las cosas se mueven también, aunque los cambios son en realidad trasvases internos de nombres y siglas: incrementará su representación Ciutadans a costa del PP y gracias a la abstención, y es posible que Plataforma per Catalunya, organización fascista y racista a la vieja usanza, logre algún escaño. Finalmente en la extrema derecha catalanista desaparecerá SI, la formación que lanzara el inefable Joan Laporta, y sus votantes irán a para a la CUP, un grupo de carácter populista ultranacionalista con simpatías batasunas.

La huelga general del próximo miércoles es una ocasión para romper la dinámica perversa que quería limitar la campaña catalana al pseudodebate polarizado entre nacionalismo español y nacionalismo catalán, el más rentable para las respectivas derechas políticas y sociales. Habrá que ver si las izquierdas catalanas, PSC e ICV-EUiA, son capaces de capitalizar políticamente en su favor ese esfuerzo de movilización popular o si de nuevo se dejarán arrastrar al debate superestructural de las identidades nacionales, lo que en las actuales condiciones sin duda muy probablemente sería su tumba definitiva.

miércoles, 29 de agosto de 2012

El rescatillo catalán



En la gran farsa que constituye el pacto de hierro subterráneo entre el PP y CiU -dos partidos de idéntica naturaleza reaccionaria en lo social y neoliberal ortodoxa en lo económico-, el gobierno de la Generalitat de Catalunya que comanda la derecha nacionalista catalana  acaba de dar un paso más hacia el puro guiñol de teatrillo ambulante.   

Resulta que el señor Artur Mas y compañía acaban de solicitar "a Madrid" un rescate por valor de 5.000 millones de euros "sin condiciones". Había que oír ayer al portavoz Francesc Homs desgranar la petición con la chulería de señorito de barrio alto que le es propia, advirtiendo al gobierno español de que el dinero que piden es en realidad, "el que pagan los catalanes". Lo cierto es que de los 18.000 millones del famoso fondo de rescate para autonomías arbitrado por el  gobierno español y que deberá operar a partir de septiembre, a estas horas ya no debe quedar nada para repartir: este verano, la cola de comunidades autónomas mendicantes daba la vuelta a la manzana.

En el caso catalán, los 5.000 millones que la Generalitat se llevará del fondo con el rescatillo que acaba de pedir son apenas un anticipo de sus necesidades reales. El conseller de Economía catalán, Andreu Mas-Cullell, quería que el rescate fuera de 10.000 millones, a recibir antes de 2014. La deuda total catalana supera los 42.000 millones de euros.

Ocurre que en el largo proceso de negociación, otras autonomías (como la valenciana y la murciana) han ido amenazando con subir su propia demanda hasta hacer estallar la caja central. Y es que todos necesitan dinero urgentemente, habida cuenta de que en diciembre vencen los famosos "bonos patrióticos" puestos en circulación por la mayoría de comunidades autónomas, y ninguna de ellas tiene dinero para hacer frente a esa eventualidad. "Madrid" pagará, por descontado -al fin y al cabo, según la Cosntitución vigente las comunidades autónomas son Estado-, pero naturalmente pondrá condiciones políticas y sobre todo, incitará a pisar el acelerador en la destrucción de los servicios públicos, algo que por otra parte en autonomías como la catalana no necesitan que se lo repitan dos veces.

En los últimos meses hemos asistido a un sonrojante espectáculo bufo protagonizado por Artur Mas, su gobiernito y su partido, en el cual se han manejado mucho y a la vez términos como "independencia", "soberanía", "pacto fiscal", "concierto económico" y otros ítems por el estilo. Sobre todo se ha insistido mucho en la independecia política al alcance de la mano, con incitaciones a participar en una manifestación independentista a celebrar en Barcelona el próximo 11 de septiembre, organizada desde las estructuras de la llamada "sociedad civil" que CiU mantiene y financia para estos casos. Se llegó incluso a decir públicamente que el gobierno de la Generalitat en pleno con su president a la cabeza asistirían a la manifestación. Obviamente todo era una pantomima inscrita en el proceso negociador con "Madrid", en el que finalmente se ha establecido la "prioridad catalana" en relación con el fondo de rescate para las autonomías creado por el gobierno español. En suma, mucho ruido y unas cuantas nueces logradas.

Ahora, CiU desactivará la manifestación del 11 de septiembre. Artur Mas ya ha anunciado que no asistirá. Tampoco lo harán la mayoría de sus consellers, al menos los que tienen algún peso político. La decepción en los ambientes "soberanistas" catalanes promete ser espectacular ante la enésima "traición" de los pujolistas.

Mientras tanto, el dinero de "Madrid" ya está en la cazuela, o casi. Es el estilo de siempre, el que le ha permitido a CiU estar en el poder durante casi tres décadas sin tener una oposición real.

En la fotografía que ilustra el post, Artur Mas y Mariano Rajoy, dos presidentes aparentemente enfrentados pero que en realidad comparten una misma filosofía en la política y la economía: el neoliberalismo a ultranza.

lunes, 14 de mayo de 2012

Los enemigos de Europa y un cabrón con pintas


Hay individuos que huelen de lejos a lo que son, porque en realidad se ocultan poco. Es el caso de cierto "experto en terrorismo islámico" español que a la menor excusa, escribe largos artículos en prensa y aparece en entrevistas en las cadenas de radio repitiendo siempre los mismos mantras. Leerle o escucharle tiene la ventaja de que evita esforzarse en conocer cúal es la posición de los servicios de terrorismo/contraterrorista norteamericano sobre cualquier asunto: coincide exactamente con la que él difunde. Ppor razones obvias tengo mis dudas de que sea la CIA y resto de la pandilla quien le copie los "análisis", así que blanco y en botella.

Algo similar pasa con Paul Krugman. Para mayor disimulo, el tipo va de economista progresista y hasta hay quien le considera de "izquierdas". También quienes desde la izquierda española le leen con fervor, celebrando sus zurriagazos a cuanto huela a europeo, contenidos en sus sesudos artículos que por otra parte suelen acabar invariablemente recomendando la disolución de la Unión Europea y la desaparición del euro, como únicas medidas capaces de ofrecer una salida "progresista" a la crisis global. En realidad esta es la posición de la Reserva Federal norteamericana, de los especuladores de la Bolsa Casino Mundial y el resto de los sicarios del capitalismo financiero gansteril más abyecto, como los opacos fondos de alto riesgo alimentados de dinero negro que operan en Londres y Wall Street y los grandes inversores en narcodólares y otras materias primas por el estilo que actúan en esos mismos mercados.

Las tontunadas de Krugman apuntan en una dirección: fragmentar Europa, resucitar los añorados (por EEUU) tiempos en que los países europeos andaban a la greña unos con otros mientras el Imperio del Tío Sam crecía feliz y despreocupado, y de vez en cuando les daba una zurra en forma de "liberación de Europa" por las armas con la subsiguiente ocupación militar, tras una Guerra Mundial que en realidad comenzaba siempre como una guerra civil europea. Las cosas hoy día son más elementales: se trata ahora de salvar de la ruina completa el "american way of life" y su símbolo-fetiche, el dólar; en esa tarea coinciden reaccionarios y "progresistas" norteamericanos como un solo patriota. Ocurre sin embargo que desde la crisis del Petróleo de los años setenta, el dólar es una divisa con dificultades cada vez mayores, y que después de la "liberalización de los mercados financieros" en la etapa Reagan y la subsiguiente destrucción de la economía productiva norteamericana, apesta a cadáver de modo irreversible. El sostén productivo actual del dólar son las economías dolarizadas de América Central y del Sur, su patio trasero histórico, y poco más. La caída de la divisa estadounidense es cuestión de tiempo, y con ella arrastrará a las hoy supuestamente brillantes economías  latinoamericanas.

Hace algunos meses Le Monde se preguntaba por qué un euro presuntamente en crisis terminal según algunos, sigue tozudamente cotizándose alrededor de un dólar y un tercio, lo que obliga al "experto progresista" Krugman a pedir a gritos la devaluación de la divisa europea, cuya fortaleza es un muro para los yanquis. Caben dos explicaciones, que en realidad son complementarias. La primera, la que acabo de darles en el párrafo anterior: el dólar está acabado, porque no se sustenta en una economia productiva real sino en el humo de colores que se expende en las Bolsas. ¿Qué produce EEUU? solo armamento. La segunda explicación, porque el euro se sostiene sobre dos patas basadas en economías productivas fuertes: Alemania y Francia. Loa países mediterráneos, la tercera pata, hemos estado ahí de convidados desde el principio, porque nuestras economías productivas eran débiles desde su nacimiento y la tentación de lanzarse a la economía-ficción especulativa bursátil resultó en los últimos años demasiado fuerte para nuestros capitalistas (que por algo son los más explotadores, ventajistas, indocumentados y voraces de todo el Viejo Continente; consecuencia de no haber conocido la ética protestante ni la concepción calvinista del trabajo).

Lo único que nos queda por tanto a españoles, italianos, portugueses y griegos es aguantar el tirón al lado de los fuertes, y apostar de modo decidido por un relanzamiento del consumo y el fortalecimiento de los servicios públicos. En Francia los tiros van a ir pronto por ahí dicen, y en Alemania a partir del año próximo parece que también.

Y en fin, no se olviden de taparse los oídos como Ulises, para no oír los cantos de sirena de los cabrones con pintas del otro lado del Atlántico tipo Paul Krugman.

En la imagen que ilustra el post, el presidente Obama rodeado de asalariados de la única industria en expansión en EEUU.

martes, 8 de mayo de 2012

Grecia gira con fuerza a la izquierda




Los resultados de las elecciones generales griegas son aparentemente tremendos en su radicalidad, o eso nos quieren hacer creer. La prensa europea, conservadora o "progresista", ha reaccionado ante ellos con idéntico pavor. Hay que decir que el pavor no está en absoluto justificado; parafraseando a Rosa Luxemburg, "el orden reina en Atenas".

Es cierto que los dos partidos tradicionales se han estrellado. Los conservadores de Nueva Democracia han obtenido 1.100.000 votos, el 19%, la mitad de los que tuvieron en 2009. Al PSOK social-liberal/socialdemócrata le ha ido todavía peor: obtiene poco más de 800.000 votos, el 13%, perdiendo 2.200.000. Es asimismo evidente que han irrumpido nuevas fuerzas en el arco parlamentario heleno. Por la derecha, los llamados "griegos independientes", escindidos de Nueva Democracia, que han logrado en su primera concurrencia a unas elecciones 670.000 votos; mucho peor, los nazis de Amanecer Dorado (que ya es nombre para un partido de criminales), se han llevado 440.000 votos, el 7%, cuando en 2009 apenas habían logrado 20.000 papeletas, y ello en un país donde el 10% de la población fue liquidada hace setenta años por los mentores ideológicos de estas fieras. Por la izquierda, irrumpe una coalición de izquierdas heteróclitas denominada Syriza, que al parecer es la que pone de los nervios a periodistas y opinadores españoles:  ha conseguido 1.050.000 votos, casi el 17%, cuando hace dos años tuvieron 300.000, Dimar, con 390.000 votos y el 6% de los votos, y el viejo Partido Comunista Griego, el KKE, con su medio millón de votos, el 8'50%, ha ganado unos escuálidos 18.000 votos en relación a 2009, estancamiento que en el contexto de estas elecciones equivale a un retroceso.

Está claro que las izquierdas "de toda la vida" (PASOK y KKE) no están en su mejor momento en Grecia, como no lo están en parte alguna de Europa salvo contadas excepciones (véase las recientes presidenciales francesas). Una nueva izquierda irrumpe pujante, y reclama espacio, lo que ciertamente es novedoso en estos tiempos pro tampoco señala la llegada del Apocalipsis. Eso sí, nazis y fascistas están consolidando a su vez espacios menores pero sólidos entre el electorado asustado, aunque el crimen con disfraz político siga estando muy lejos de e hallen lejos de convertirse en alternativa a nada. 

Volviendo a las izquierdas emergentes :¿quiénes, y sobre todo qué, son Syriza y Dimar? Pues son dos coaliciones no tan distintas aunque sí algo distantes. Syriza tiene casi una década de existencia, y ha ido progresando electoralmente de un modo sordo pero sostenido. La integra una pléyade de grupos que van de la socialdemocracia y el ecologismo puros al trostkysmo más variopinto y multicolor, amén de reunir un buen número de independientes de todo pelaje y sabor en el ámbito d ela izquierda. Ocurre que Syriza, contra lo que parecería de semejantes orígenes y nos están dando a entender los medios, no es una horda de incendiarios de McDonalds sino un proyecto muy serio que ha ido cuajando y está ofreciendo alternativas concretas, prácticas y sensatas al desmadre político, económico y social en el que vive instalada Grecia desde hace unos años. Tanto es así que Syriza es partidaria del euro, de reforzar Europa y de modernizar Grecia; y de hacerlo mediante la renegociación de las actuales condiciones de pago de la deuda externa para liberar el dogal que asfixia la economía del país, y de la nacionalización de la banca a fin de crear instrumentos crediticios al servicio de los ciudadanos y las empresas. Más razonable, imposible

Dimar por su parte es una escisión de Syriza que se ha convertido en pista de aterrizaje para los disidentes del PASOK  Esperaban acercarse al 20% de los votos y se han quedado en el 6%, pero es que nadie, ellos tampoco, contaba con Syriza. Para entendernos, Dimar es el PASOK del futuro una vez depurado de social-liberales y girado hacia la izquierda. En su presentación ha logrado agrupar a bastantes socialdemócratas anti-liberales disidentes, pero el voto de los socialistas de izquierda se les ha ido a Syriza; ese ha sido su fracaso en esta ocasión. Que los recuperen o no depende sobre todo de como maniobre Syriza, y de si Dimar es capaz de seguir dibujando un perfil propio como partido que siga recogiendo militantes y votantes del PASOK  desencantados.

Con el KKE nadie cuenta, probablemente ni quienes lo forman. Más que un partido es un fósil que respira, un milagro de supervivencia anquilosada.

Algunos dirigentes del PASOK han pedido un gobierno de izquierdas con Syriza y Dimar. Hoy por hoy no parece posible, a menos que los políticos de izquierda griegos sean de una audacia desconocida hasta el momento. Pero al cabo ese es el único horizonte razonable para Grecia, la articulación de un frente de izquierdas que desde la responsabilidad y el europeísmo de una alternativa global al derrumbe del capitalismo salvaje en ese rincón de Europa, e ilumine así un camino para otros países del Viejo Continente en situación similar. 

lunes, 7 de mayo de 2012

Europa: la izquierda avanza, cruje el neoliberalismo y Rodrigo Rato sale por la ventana


La tan previsible como ajustada victoria de François Hollande sobre el ya presidente en funciones Sarkozy ha deparado una bocanada de aire fresco a la política y sobre todo a la economía europeas. En la fiesta de la Bastilla ondearon banderas rojas del Partido Comunista Francés, del viejo Partido Socialista de la época Mitterrand y del emergente Parti de Gauche junto a decenas de banderas de Irlanda, la Occitania francesa, Senegal, Argelia, Egipto, Siria y Líbano, entre otros países, amén de un par de banderas republicanas españolas identificables. 

Empieza a desperezarse la izquierda europea. El mismo domingo de mayo el rojerío ha dado otro zarpazo en Grecia, que ha comportado el hundimiento de los partidos del turno (el conservador Nueva Democracia y un PASOK empeñado en suicidarse) y el avance impetuoso de los socialistas de izquierda, de una coalición comunista y hasta el sostenimiento del viejo, decrépito y prosoviético Partido Comunista griego. Y en pleno festival electoral, la coalición derechista gobernante en Alemania ganaba tan por los pelos las eleciones en el land norteño donde se celebraban, que no podrán gobernar y sí lo hará el SPD en cualquier combinación que pacte.

Algo se mueve, entonces. En España acaba de rodar la cabeza de Rodrigo Rato (PP), presidente de esa cosa que es Bankia, el disfraz bancario/bursátil en el que se pretendió travestir Caja Madrid, la entidad financiadora de las obras faraónicas de Esperanza Aguirre (PP), la presidenta regional. Rato tiene ya una acrisolada fama de incompetente, y lo que es mucho peor en los círculos de la derecha financiera, de gafe cenizo sin remedio. Cuando Rato era  ministro económico todopoderoso de José María Aznar (PP), el profesor Fabián Estapé dijo de él: "Qué se puede esperar de un tipo que comenzó su carrera como gestor hundiendo una empresa familiar embotelladora de aguas que había funcionado durante cien años". De un fracaso a otro, la carrera de Rato da más risa que pena.

Como presidente del Fondo Monetario Internacional, Rato ni olió la que se venía encima; tuvo la enorme suerte de que le dimitieran unos meses antes de que explotara la burbuja financiera del Casino Bursátil Mundial. Inmediatamente se presentó en Madrid, convencido de que iba a recoger el liderazgo del PP una vez desfilara el cadáver de Mariano Rajoy, derrotado por segunda vez por Zapatero. Pero Rajoy resistió al frente de la derecha, y hubo que acomodar al eximio banquero en Caja Madrid a propuesta de la Aguirre, a la que ha servido como un perrillo sumiso. La entidad ya estaba tocada, eso sí, por el ladrillo intoxicador y por la financiación del PP, de sus fastos, sus obras y sus dirigentes madrileños, pero Rato la ha reventado en tiempo récord. El cenizo sigue haciendo honor a su fama, veremos qué le toca destruir ahora.

En Europa la austeridad va a pasar pronto a mejor vida. El nuevo mantra, acogido fervorosamente por la izquierda y también por la derecha desesperada -léase el gobierno Rajoy y algún otro-, es el crecimiento.  Pero cómo vamos a crecer, si el dinero está oculto en paraísos fiscales el "bueno" e intoxicado hasta morir por el ladrillo, el "malo", y además se ha prohibido a los Gobiernos invertir con el cuento ése del déficil público incontrolado. Si desde la esfera privada no se dan créditos ni se invierte, y desde la pública no se quiere combatir el fraude fiscal ni impulsar los servicios públicos y las inversiones propias del Estado ¿como infiernos vamos a crecer?.

El presidente Hollande tiene ante sí una ecuación dificil de resolver: disolver la austeridad y reemplazarla por el crecimiento sin que los mercados le coman las entrañas. Sea cual sea el resultado, lo que es seguro que no va a tener la colaboración del inútil de Rodrigo Rato, el hombre que pudo reinar en la derecha española y tal vez -tal vez, sólo- en la europea.

En la imagen que ilustra el post, votantes de izquierdas celebran la victoria de Hollande sobre la columna de la Bastilla.

miércoles, 2 de mayo de 2012

La España del Partido Popular es el hazmerreír del mundo




En el circo de tres pistas en que el populismo nacionalista ha convertido la política latinoamericana, a la España gobernada por el Partido Popular (PP) le ha tocado el papel de payaso de las bofetadas. Hace seis meses escasos, Mariano Rajoy nos prometía en su campaña electoral, con la arrogancia y prepotencia acostumbradas por la derecha extrema española, "devolver a España al lugar que le corresponde en el mundo". Pues si convertirse en el hazmerreír universal por mor de la voluntad de cualquier caudillo americano metido en problemas internos es ocupar el lugar que nos corresponde en el mundo, apaga y vámonos.

Ayer fue Evo Morales el que expropió Red Eléctrica Española, la compañía que gestiona el 85% del transporte de la energía eléctrica en Bolivia. Cómo llegó semejante tarta a las manos de la empresa española en tiempos de Aznar, nadie lo explica. El expropiador de ahora es el mismo Morales por cierto que está encantado de la vida con Repsol-YPF, empresa que en Bolivia se dedica a buscar petróleo en parques nacionales y territorios indígenas, y que cuando estos últimos muestran su irritación les manda a los antidisturbios para que abran vía al progreso a tiro limpio. Precisamente los problemas de Evo Morales con los indígenas, que fueron su excusa para encaramarse al poder a lomos de una presunta "revolución popular", no hacen más que acrecentarse con episodios como la construcción de una carretera transboliviana para conectar Brasil y Perú, obra faraónica que arrasará cientos de miles de hectáreas de tierras vírgenes pobladas por bolivianos autóctonos.

Así que como la Pachamama llora a moco tendido por las malas artes de Morales y sus arreglos con multinacionales petroleras o constructoras/destructoras, el mestizo que reina en la Paz se ha apuntado de inmediato a la doctrina Kirchner: estacazo y tentetieso a una multinacional española más indefensa. Obviamente Evo Morales sabe a quien le sacude: ni en sueños se le ocurriría "nacionalizar" una empresa británica, alemana o francesa y mucho menos estadounidense, menudas las gastan los yanquis. Zurrarle a "España" es gratis, y da prestigio. Pronto les tocará el turno a los bancos.

A esto nos ha llevado el PP, aunque la cosa viene de lejos. Un viejo aforismo muy difundido en ambientes políticos del norte de África dice que los servicios secretos británicos pagan y no pegan, los franceses pegan y no pagan, y los españoles ni pegan ni pagan. Aplicado al caso de los populismos latinoamericanos, está claro que las multinacionales españolas no saben ni sobornar a caudillos más que sobornados por otras empresas y países. Rajoy y compañía deben pensar que a los "indios" con mando en las ex colonias se les sigue comprando con collares y rosarios de vidrio. Es el problema de la derecha española: sigue viviendo en los tiempos de Isabel la Católica.  

En la fotografía que ilustra el post, soldados bolivianos ocupan instalaciones de Red Eléctrica.