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miércoles, 8 de enero de 2014

El crepúsculo de las monarquías europeas


En el Antiguo Régimen la legitimidad de los monarcas procedía directamente de Dios, autoridad incontestable donde las haya. En realidad, la fuente auténtica de su poder era la pura fuerza bruta, ejercida a través de los ejércitos reales. La Revolución francesa y su idea del "ejército nacional" ("le peuple en armes") rompió para siempre ese punto de apoyo.
 
A partir de ahí, todo fue decadencia del poder, autoritario por supuesto, de los monarcas. Primero, tuvieron que pactar con la burguesía emergente y avenirse a compartir el poder político con quienes ya ejercían el económico y pronto alcanzaron asimismo la hegemonía social. Luego las monarquías hubieron de aceptar el papel de comparsas que les ofrecían los regímenes constitucionalistas, y verse relegados a figuras decorativas ("el rey reina, pero no gobierna"). Ciertos intentos de recuperar el terreno perdido (del carlismo español al legitimismo francés, por ejemplo), desembocaron en violencias de todo género, y a la postre se revelaron inútiles: el control de la burguesía sobre los mecanismos de poder tanto en los aparatos de los Estados como en las diferentes sociedades que los albergaban, eran ya absolutos. La vieja aristocracia se fue disolviendo en el seno de la nueva clase todopoderosa.
 
Se dice que en la España actual el noventa por ciento de los títulos nobiliarios fueron otorgados por el general Franco a secuaces suyos. La mayoría de los restantes se remontan al siglo XIX y tienen en su origen a traficantes de esclavos como el marqués de Comillas o grandes estafadores financieros como el marqués de Salamanca. Solo un porcentaje insignificante de esos títulos, los llamados Grandes de España, provienen de épocas anteriores, y la mayoría de quienes los detentan actualmente son personajes provenientes de la alta burguesía, cuyos padres o abuelos mezclaron su sangre y su dinero con los vástagos de la vieja aristocracia arruinada y en extinción. Las casas reales se quedaron pues, sin cortesanos y por tanto sin apoyo social directo.
 
Hoy ya nadie cree que la sangre de los reyes sea azul ni que su poder venga de Dios. Un rey es visto como un ser humano corriente y moliente, que como cualquier hijo de vecino tiene accidentes domésticos, padece enfermedades y puede aparecer, él mismo y/o sus familiares directos, mezclados en los más turbios negocios. Porque los reyes se han convertido en funcionarios privilegiados del Estado, mantenidos con los impuestos de todos como efigies vivientes del gran pacto decimonónico que puso el poder en manos de las burguesías europeas entonces emergentes. Nadie cree a estas alturas que lo natural sea que un tipo herede de por vida el cargo de rey por el mero hecho de ser hijo de sus progenitores, quienes a su vez recibieron la sinecura de los suyos etcétera. En un mundo competitivo y en el que cada cual debe demostrar a diario sus capacidades y merecimientos a veces para obtener solo unas migajas del banquete, los reyes, príncipes, infantas y demás resultan figuras anacrónicas y obsoletas que en sociedades inmersas en crisis como la actual, provocan una irritación popular creciente y concitan fácilmente la ira colectiva al encarnar los privilegios y la impunidad  a ojos de quienes están perdiendo lo poco que tenían.  Si además se les descubre cobrando comisiones económicas por gestiones de intermediación o llevándose a sacos el dinero público a Suiza, parece natural pensar que su futuro comienza a ser algo más que problemático.
 
Salvo en las monarquías nórdicas, en Europa parece que estamos asistiendo al comienzo del fin de las realezas. A ello ha contribuido no poco la pérdida de la aureola angélica de la que gozaban tradicionalmente, tan apreciada por los sectores menos formados intelectualmente de estas sociedades, ahora decepcionados al contemplar como príncipes y princesas contraen matrimonio con gentes plebeyas en vez de hacerlo con sus iguales, y como la vida y milagros de esta gente se sigue ya en los programas del cotilleo como las de tantos personajillos de tercera categoría. Probablemente lo que más ha perjudicado a la monarquía española en los últimos años no han sido tanto los escándalos judiciales y sus peligrosas relaciones y conchabeos económicos, cuanto el que los miembros de la llamada Familia Real aparezcan en las revistas satinadas y los programas televisivos del corazón peleándose como gatos entre ellos, y teniendo un comportamiento general en público como el que cabe atribuir a una pandilla de ricachos sin escrúpulos ni sentido común. 
 
El fin de la institución monárquica es inevitable, y ocurrirá en pocos años. El descrédito creciente que la envuelve proviene de la constatación popular de que quienes la encarnan son simples seres humanos sujetos por tanto a las más vulgares pasiones, y no hijos de dioses enviados a la Tierra para gobernarnos a su capricho. Al final, resulta que hemos descubierto que los reyes se rompen la cadera y que las princesas no orinan perfume; se acabó la magia y con ella, la razón de su existencia. 
 
En la imagen que ilustra el post, una antigua alegoría de la Segunda República española.
 

domingo, 7 de octubre de 2012

Venezuela elige entre la horca y el fusilamiento



Catorce años de chavismo tocan a su fin y no solo por la decadencia física de quien ha encarnado esa etapa histórica, el coronel Hugo Chávez, sino sobre todo porque el proyecto de "revolución bolivariana" está ya completamente agotado y metido además en un callejón sin salida. El petróleo venezolano a precio "bolivariano" ya no compra voluntades políticas con la eficacia de antes, y hace tiempo que los discursos interminables retóricos y apayasados de Chávez dejaron de entusiasmar a las masas desposeídas del continente; incluso en Venezuela ha perdido casi todo su tirón popular.

El ascenso social y político de una nueva clase media de empresarios y negociantes mestizos enriquecidos por la corrupción "bolivariana", que ha regado también abundamentemente los bolsillos de un sector de los empleados públicos y sobre todo de la inmensa mayoría de los mandos militares, más la inercia de todos estos años de confuso discurso y praxis chapucera que entremezclan de modo disparatado el mesianismo milenarista, las referencias a Bolívar y a Jesucristo, la Revolución cubana de hace medio siglo y el "antiimperialismo" del régimen clérico-fascista de Irán, ha solidificado un populismo para consumo de masas y pseudointelectuales que finalmente se ha vuelto muy pragmático en la defensa de las posiciones sociales conquistadas por sus élites, y que a medio plazo acabará buscando acomodo en la nueva-vieja república venezolana que surja tras la desaparición del líder.

Enfrente de Chávez se sitúa teóricamente la oligarquía venezolana, que publicita ahora un candidato joven, listo, arrogante, pijo (en el sentido español de la expresión), impolutamente blanco, millonario y sin escrúpulos: Henrique (con "H", ya ven...) Capriles, un producto clónico de las viejas clases dominantes venezolanas.  Digo teóricamente enfrente, porque si Chávez sigue vivo y su régimen en pie es solo porque tras el golpe de Estado que sufrió, se avino a pactar con la oligarquía y compartir el poder y los recursos económicos con ella en lugar de intentar arrebatárselos, como quiso hacer el milico chusquero en su primera etapa en beneficio de su fronda. Es evidente que Chávez nunca pensó en cambiar nada,  y es por ello que tras 14 años de "revolución" las estructuras sociales y económicas del país permanecen intactas y la miseria crece a un ritmo desconocido incluso para un país latinoamericano, como consecuencia de  la proletarización de las clases medias y la lumperización de las trabajadoras, en tanto la oligarquía tradicional y la nueva burguesía "bolivariana" nadan en petrodólares. Ligada a esa realidad, la violencia, endémica en Venezuela desde tiempo inmemorial, se ha multiplicado por cinco durante el chavismo; es un indicador del grado de desesperación social.

Por todo ello parece razonable pensar que las elecciones que se celebran hoy no servirán para nada. Además, habrá que repetirlas muy pronto, tras la desaparición física de Hugo Chávez.

Mala señal para el futuro, eso sí, que durante la campaña electoral el chavismo haya recurrido al antisemitismo más cutre para combatir a Capriles (nieto de judíos), y que pistoleros afines al régimen campen más o menos a sus anchas baleando opositores. Cierto que es conocida de hace tiempo la zafiedad de ese régimen político, tosco y brutal hasta en sus maneras (o sobre todo en ellas), pero incluso un populismo crepuscular que a fin de cuentas habrá de negociar con sus enemigos la supervivencia de las parcelas de poder político, social y económico conquistadas por la nueva élite "bolivariana" (véase el caso paradigmático de la Nicaragua postsandinista, entregada al tándem orteguismo-oligarquía), debería empezar a aprender a comportarse en público.

Ante semejante panorama el voto responsable de los ciudadanos venezolanos de izquierdas políticamente conscientes debería ser hoy la abstención, o mejor el voto nulo, como muestra de desprecio a los intereses enfrentados este domingo en las urnas y a las personas que los encarnan en las respectivas papeletas electorales.

En la fotografía que ilustra el post, Hugo Chávez rodeado por la cúpula militar venezolana, verdadero sostén de su poder.

viernes, 15 de junio de 2012

España es un barco a la deriva




Mientras los mineros del norte hacen frente como leones no a la presunta crisis económica sino a la voluntad política de acabar con la minería española, la planta de ENDESA en Andorra de Teruel, la mayor central térmica de España, se alimenta con carbón de importación de bajísima calidad teniendo las bocas de minas de carbón de alta calidad a unos centenares de metros de la planta. ¿Crisis? no para comisionistas y otros corruptos, está claro. 

Las marchas de los mineros asturianos y leoneses y sus familiares por las carreteras de la geografía peninsular son atacadas a diario por los antidisturbios (había que oír hablar desde el sentimiento y la rabia a una niña hija de minero hace un par de días en RNE, para sentir y compartir las ganas de incendiarlo todo), en tanto los pueblos de la cuenca asturiana son asaltados brutalmente por supuestas Fuerzas de Orden Público a las órdenes de un Gobierno que empieza a merecer  el destino corrido en 2011 por sus homólogos tunecino o egipcio. España se está magrebizando a marchas forzadas.

Mientras, el payaso arrogante que dice ser presidente del gobierno "del Reino de España" farfolla desde La Moncloa idioteces del calibre de que "España no es Uganda" y pide que nos respeten en Bruselas y Berlín porque "somos la cuarta potencia económica europea", a lo que el presidente ugandés acaba de responder con buen tino que a Uganda nadie la ha rescatado nunca, y Ángela Merkel que los problemas de España son el fruto de diez años de ladrillo salvaje. La irritación de dirigentes y medios de países ricos y pobres contra el actual gobierno o lo que sea español, es ya un clamor internacional.  

Así no es de extrañar que a los cinco días de la puesta en marcha del rescate europeo tras la bancarrota del sistema bancario español, la prima de riesgo haya alcanzado los 550 puntos y los bonos del Tesoro a diez años se vendan al 7% de interés. Se dice que en los días previos al rescate, el presidente o lo que sea Mariano Rajoy le sugirió a su ministro de Economía, de Guindos, que amenazara a los europeos diciéndoles que si realmente querían rescatar a España que fueran preparando quinientos mil millones de euros (y otros setecientos mil millones para Italia). Si cree usted que esos son los números reales, regrese al final del segundo párrafo y vaya preparándose para salir a la calle a por todas.

Y luego está la cosa de las autonomías, estos carísimos y cada vez más inservibles juguetes que hace 30 años se ferió la clase política de la Transición ("café para todos", recuerden), y que han traspasado todas las líneas rojas en saqueo e incompetencia. Y no lo digo solo por la corrupción generalizada en las autonomías históricamente gobernadas por el PP: Valencia, Baleares, Madrid, Galicia, Murcia y Castilla-León. Ahora resulta que la Generalitat de Catalunya y el gobierno español se llevan uno al otro al Tribunal Constitucional porque según  la primera el segundo "invade sus competencias" cuando recorta en educación, y según el segundo la primera hace lo mismo cuando aplica repago en las recetas médicas.

Es decir, a esos miserables no les preocupa ni lo más mínimo el estar destruyendo los servicios públicos y la repercusión que esa política criminal está teniendo entre las clases trabajadoras y populares, sino si la "competencia" para hacerlo en cada caso es del Estado o del gobierno autonómico. Uno se queda sin palabras ante tanto encanallamiento. Mientras, en esta Catalunya tan ufana de sus competencias uno de cada tres jubilados mantiene con su magra pensión (raramente superan los mil euros) a uno o varios hijos en paro y a sus familias. Y eso que las tienen congeladas.

Por suerte, los españoles tienen el fútbol y a Dios de su parte, o eso creen muchos. El día que despierten del sueño, habrá que importar antidisturbios.

viernes, 8 de junio de 2012

El rescate de España ya está aquí



Dice Mariano Rajoy que calle el mundo, que el único que debe dar cifras sobre el agujero de la banca española es él. Así que el Mudito es quien nos informará; aviados estamos, pues. Rajoy huye de los periodistas como del diablo, pero ya ven. Un tipo del PP portavoz de no se qué, se atrevió a decir hace un par de días que España iba a ser rescatada: ha sido fulminado por Mariano Júpiter Rajoy de inmediato. Solo habla Él, y cuando no puede evitarlo; el que musita aunque sea media verdad, es callado para siempre. Y es que según el Gobierno, su partido y la perrera mediática, no habrá rescate de España por cuenta de Europa, sino un "rescate suave" de la banca española. Siguen pues las mentiras a todo trapo.

Hace ya un mes que la prensa especializada anglosajona cifraba el rescate español en cien mil millones de euros para Bankia y otros cien mil millones para el resto de la banca. Solo se salvan de momento tres entidades financieras: La Caixa, BBVA y Santander, todos los demás bancos y cajas españoles están podridos por el ladrillo. Pero aquí se sigue jugando con las cifras que da gusto: primero se necesitaban seis mil millones para Bankia según Rato, y luego veintitrés mil millones para el mismo banco según su nuevo presidente, Goirigolzarri; ahora ya se reconoce públicamente que el conjunto de la banca española necesitará cien mil millones. Y lo sueltan sin pestañear.

Más: ayer, mientras  la prensa lameculos del PP se daba albricias porque según ellos Europa iba a soltar la cascada de millones necesaria directamente a los bancos españoles, mediante ese "rescate suave" (sin comprometer por tanto directamente al Gobierno español) según dicen les ha prometido Merkel, el diario francés Libération titulaba sin ambages; "S.O.S. Espagne". En esas seguimos: en la dialéctica brutal de los hechos tozudos enfrentados con las mentiras del Gobierno español.

Mienten aquí, y mienten cuando van a Europa. Y cuando regresan dicen lo contrario de lo que les han dicho allí. Cada vez que lean u oigan en un medio de la perrera mediática que en Europa han aplaudido las reformas propuestas por el Gobierno español, deben entender que en realidad lo que ha ocurrido es que les han dado una bronca de órdago porque a estas alturas no solo siguen intentando engañar a todo el mundo, sino que ni siquiera ellos mismos conocen la auténtica dimensión del problema. Por ejemplo: siguen ser capaces de cuantificar cuántos millones de euros se necesitan realmente para tapar el agujero negro producido en la banca española por la suma del ladrillo salvaje, la especulación financiera a todo trapo y la financiación ilegal del Partido Popular y sus principales líderes; no lo saben ni los propios gestores de las entidades bancarias. 

La economía española sucumbe mientras crece la montaña de mentiras, un vertedero alimentado de continuo por una horda de politicastros sin escrúpulos y sus rapaces compinches, los gestores del capital financiero y los emprendedores como ese negrero dueño de supermercados que despide empleadas embarazadas mientras nos propone "trabajar como chinos". Estos se están buscando una buena, porque así no se puede seguir mucho más tiempo.