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viernes, 14 de diciembre de 2012

Industrias del entretenimiento y revisionismo histórico en Catalunya


Leo hoy en EL PAIS una amplia información acerca del inminente estreno de una película, otra más, que usa la Guerra de España como telón de fondo para planteamientos que nada tienen que ver con la presentación honesta de aquel acontecimiento. Y es que el cine contemporáneo va a lo suyo, que es hacer taquilla sin reparar en medios y de paso, sembrar toda la ideología reaccionaria posible.

El guión es obra de un joven autor de best sellers muy conocido en Catalunya, metido ahora como digo en el papel de guionista cinematográfico. El tipo comienza explicando que la acción del film transcurre en una masía de la comarca de Matarranya, en Teruel, y que está hablada íntegramente en "aragonés oriental". Lo cual no deja de sorprender al lector avisado, porque el el tal literato es catalán y a tenor de sus libros publicados, muy pero que muy catalanista. Sin embargo, por lo visto el hombre acaba de descubrir que el dialecto catalán que se habla en las comarcas aragonesas de la Franja es aragonés "oriental", apuntándose de ese modo a las reaccionarias y ultraespañolistas tesis, por llamarlas de algún modo, que imponen el Partido Popular aragonés y sus socios en el Gobierno autonómico del país, los "regionalistas"  del PAR.   

Según parece la película mezcla elementos reales y mágicos, aunque como el presupuesto disponible fue más bien bajo según explica su director,  un ciudadano nacido en Hospitalet del Llobregat, carece de efectos especiales. Loados sean Dios y el productor, que para efectos especiales ya tenemos el cine-basura norteamericano inundando las salas de proyección del mundo.

El caso es que el nudo de la película según cuentan en EL PAÍS estos caballeros, guionista y director, va de un joven payés heredero de la masía que se ve envuelto a su pesar en la guerra, a pesar de su distancia de los bandos contendientes. Un "equidistante" en una guerra de clases, ya ven. Por supuesto  la "equidistancia" no es tal, pues a renglón seguido el guionista comenta que "esta debe ser la primera película sobre la Guerra Civil en la que los anarquistas son los malos". Un innovador, el best-sellero. Para subrayar más si cabe esa maldad, el personaje que hace de jefe anarquista (desde las películas de indios del cine mudo los malos siempre tienen un "jefe" que concite el odio del espectador, ya saben), se llama o le llaman Lo Coixo (El Cojo, en "aragonés oriental"). Parece que Lo Coixo es un anarquista malo con ganas, aunque hay un detalle en él francamente desconcertante: el tipo gasta gorra a lo Lenin, con una estrella roja prendida en ella. Un mínimo de cultura histórica nos dice que la estrella roja de cinco puntas es un símbolo usado por organizaciones de raíz marxista, es decir por socialistas y comunistas, y nunca por los anarquistas, quienes desde siempre han tenido su propia simbología. Pero esto debe parecerle al novelista-guionista un detalle sin importancia, a no ser que haya pretendido resumir en Lo Coixo toda la maldad roja en un solo personaje.

Lo cierto es que la basura ideológica revisionista o trivializadora según casos que se está expandiendo por Catalunya en los últimos tiempos, alcanza con mucho más allá de las pretensiones de un film menor com el comentado. Ya he dedicado algún post al revisionismo histórico que las instancias burguesas catalanas están impulsando desde los aparatos de influencia ideológica que controlan, como modo de deslegitimar a las izquierdas del país. En ese sentido, el ajuste de cuentas libresco y audiovisual con el anarquismo y sus líderes comienza a adquirir un volumen ciertamente notable. La monumental historia del anarquismo español publicada hace año y pico, poco antes de la muerte de su autor, Josep Termes, constituye un verdadero hito pero no es ni mucho menos un esfuerzo aislado.

En definitiva, se trata de presentar el conflicto de 1936 a 1939 como algo cuyo origen y desarrollo concernió solo a "los españoles" y en el que los catalanes sufrieron las consecuencias sin comerlo ni beberlo. Esto es radicalmente falso desde el punto de vista histórico, pues aquel choque fue en realidad una guerra de clases generalizada, que en Catalunya adquirió proporciones probablemente superiores a otras partes de España en la medida en que la gran y mediana burguesía catalanas apostaron netamente por el triunfo de los militares rebeldes, a quienes financiaron su guerra, y la pequeña burguesía urbana y campesina, que les acogió finalmente casi como a liberadores. Una frase típica de la burguesía barcelonesa de postguerra define claramente esa estrecha colaboración: "los militares españoles son unos hijos de puta, pero han metido en cintura a los obreros".   La prosperidad burguesa catalana de los años cuarenta en adelante se cimentó en ese presupuesto colaboracionista. 

Sin embargo, en Catalunya los miedos y terrores hacia la izquierda en general y singularmente hacia el anarquismo no vienen tanto de la gran burguesía como de los pequeños burgueses, la masa que en los años de la República votaba a ERC y ahora lo hace mayoritariamente por CiU. De qué pasta acomodaticia e hipócrita esta hecha esa gente lo explica claramente la revolucionaria británica Mary Low en su libro de recuerdos "Cuaderno rojo de Barcelona", cuando al narrar el entierro de Durruti (noviembre de 1936) dice que este fue la primera ocasión desde la Revolución de julio en la que los políticos y la "sociedad civil" burgueses catalanes salieron a la calle. En aquella ocasión portaban  coronas de flores con las siglas de ERC en honor del líder libertario caído; Mary Low escribió entonces que si Durruti hubiera levantado la cabeza en ese momento "hubiera pedido una ametralladora, y no hubiera dejado uno vivo".

Como ven, el cariño es mutuo. Solo que ahora la burguesía catalana se lo están cobrando a base de fomentar el revisionismo.

En la imagen que ilustra el post, cartel electoral de la coalición de derechas catalana enfrentada al Front d'Esquerres (Frente Popular en Catalunya), en las eleccciones de febrero de 1936.

sábado, 5 de mayo de 2012

Demasiados policías para tan poco peligro


Continúa en Barcelona el espectáculo del extraordinario despliegue policial para presuntamente proteger la reunión del Banco Central Europeo (BCE) y los presidentes de los bancos de los Estados del Viejo Continente. Los asistentes al grandioso evento caben literalmente y se desplazan en dos autocares, que por lo demás colapsan la Diagonal, la principal vía de entrada y salida de Barcelona, cada vez que la piara se desplaza enntre el hotel donde hozan y el Palacio de Congresos en el que se reúnen. Dado que en Barcelona hay cerca de nueve mil policías desplegados, resulta que tocan a trescientos sesenta y pico policías por banquero reunido, según calculaba el periodista José Yoldi en El País de ayer. "Demasiados policías para tan poco peligro", les espetó sarcástico un jubilado a los guardianes del Orden Público, según cuenta el propio Yoldi. ¿Cuánto nos ha costado a los contribuyentes el bizarro alarde de seguridad? seguramente millones de euros, mordidas aparte.

Al decir de la nota distribuida a los medios de comunicación, los austeros presidentes de bancos centrales comenzaron su estancia en Barcelona cenando verduritas, merluza y tarta de manzana de postre. Ya se sabe que en este mundo de locos que es el capitalismo en megacrisis, ahora resulta que los derrochadores son los trabajadores y los jubilados mientras que los ricos son partidarios fervientes de la austeridad. De la austeridad ajena, porque según explicaba esta mañana en la SER el periodista Martí Gómez, un "infiltrado" en la magna cumbre le ha confirmado que en realidad, los caballeros y las señoras asistentes se han puesto hasta las cejas de caviar y otras exquisiteces mientras hablaban de cómo seguir precarizando el empleo, aumentando el paro y destruyendo servicios públicos. 

Lo mejor del caso es que los famosos "antisistema" que iban a precipitarse a millares sobre Barcelona, simplemente no han dado señales de vida. Quizá porque esas hordas solo existen en las enfebrecidas mentes de los actuales ¿responsables? de la seguridad catalana y española. Tal vez para compensar, Felip Puig sacó a la calle a un puñado de Mossos y Mossas d'Esquadra, la policía a sus ódenes, disfrazados de antisistema, con unas pintas que daban miedo; eso sí, dado que todos llevaban un brazalete que les identificaba como "policía", la rechifla ha sido general en la calle y en los medios. Y venga helicópteros, y venga cortes de tráfico y venga identificaciones de pacíficos ciudadanos. Cuenta la prensa hoy que un barcelonés, funcionario por más señas, fue detenido al salir del metro de Universitat por tirar un par de fotos con el móvil a una plaza tomada como si se hubiera repetido en ella el Desembarco de Normandía;  inmediatamente fue rodeado por exaltados policías que no contentos con intimidarle y dado que no llevaba el DNI, le "retuvieron", le metieron en un coche policial y le tuvieron luego una hora en comisaría, todo ello con los gritos y la destemplanza tan de moda en las series de polis norteamericanas como desconocidos hasta fecha reciente en las policías de países democráticos europeos.


El colmo de este circo a beneficio de no se sabe bien qué fue la comparecencia en rueda de prensa del Secretario de Estado de Seguridad, un tal Ulloa. Este sujeto se atrevió a decir en voz alta que tales medidas de "seguridad "se habían puesto en marcha para evitar que se repitieran situaciones muy perjudiciales para España, "ya que al día siguiente de las manifestaciones del 29-M se disparó la prima de riesgo". El alborozo y el cachondeo entre los periodistas ante la mamarrachada fue inenarrable. Sucede que éste Ulloa antes de dedicarse a político payaso ha ejercido como juez, con lo que un servidor se pregunta qué clase de sentencias habrá dictado un tipo capaz de albergar ideas semejantes y de soltarlas en público sin pestañear.

En esas manos estamos.

En la fotografía que ilustra el post, un grupo de policías autonómicos catalanes disfrazados de "antisistemas", fotografiados en las calles de Barcelona hace dos días. Obsérvese el esmero con el que alguno lleva incluso los pantalones rotos a la altura de las rodillas.

jueves, 19 de abril de 2012

El repago de medicamentos, nuevo paso en la destrucción de la sanidad pública española



Mientras el país entero asiste asombrado al espectáculo de un Borbón pidiendo disculpas por primera vez en tres siglos ("Lo siento mucho. Me he equivocado. No volverá a ocurrir"), el Gobierno derechista continúa clavando rejonazos en las espaldas y las carteras de las clases trabajadoras y populares españolas. Una cosa vaya por la otra, diría un cronista cínico.

Y es que en la sesión de mañana viernes del Consejo de Ministros se aprobará una nueva "reforma" gubernamental de la Sanidad pública, mediante la cual los pensionistas se verán obligados por vez primera a pagar entre el 10% y el 20% de los medicamentos que tomen, mientras a los asalariados activos nos cobrarán entre el 50% y el 60%. El repago de los medicamentos deja fuera a los ancianos con pensiones de hambre y a los parados de larga duración que no perciban ninguna clase de ingresos, comentan muy ufanos de su "sensibilidad social" los portavoces gubernamentales; pues solo faltaría, que también pretendieran cobrarles otra vez a quienes ya pagaron con creces cuando eran trabajadores por cuenta ajena y ahora no tienen donde caerse muertos. 

En Catalunya, donde como es sabido la derecha autóctona es aún más avanzada en cuestiones de "sensibilidad social",  los responsables políticos de la sanidad pública están planteando que el enfermo internado en un hospital de la red pública se pague directamente la comida, el pijama y hasta la electricidad que consuma durante su estancia, ya que en palabras de uno de estos cabritos "todo esos gastos no están directamente relacionados con la atención médica". Como verán esto ya no es el repago de servicios sanitarios, sino directamente el robo a mano armada por parte de una pandilla de granujas con traje y corbata.

Esta misma semana el Parlament de Catalunya ha acordado con los votos de todos los grupos parlamentarios salvo el que gobierna en esta Comunidad, CiU, que la Generalitat catalana destine mil setecientos millones de euros a hospitales públicos. Enseguida le faltó tiempo al portavoz del gobierno nacionalista de derechas, Francesc Homs, para declarar que el gobierno catalán hará oídos sordos a la resolución parlamentaria contraria a sus políticas de recortes sociales, usando para ello una frase digna de la antología de la arrogancia política autoritaria: "El Parlament votará lo que quiera, pero nosotros haremos lo que tenemos que hacer". Así que al desprecio tradicional de los nacionalistas catalanes de derechas por las clases trabajadoras y populares se suma ahora el ninguneo de sus presuntamente queridas "instituciones nacionales catalanas" cuando éstas no actúan según sus intereses, y desde luego el pisoteo flagrante de la soberanía popular catalana encarnada por el Parlament y a la que tanto suelen apelar cuando se trata de enfrentarse a "Madrid" en defensa de sus particulares intereses ideológicos o económicos.

Los catalanes tomamos nota de que a CiU, las resoluciones del Parlament de Catalunya le importan una mierda cuando son contrarias  a sus políticas antisociales. Más que nada, para que cuando planteen su famoso referéndum de autodeterminación y pretendan impulsarlo desde el órgano de soberanía popular, pagarles con la misma moneda.  

domingo, 19 de febrero de 2012

España se manifiesta contra la Contrarreforma laboral


Las 57 manifestaciones de este domingo convocadas por los sindicatos CCOO y UGT contra la Contrarreforma laboral perpetrada por el gobierno derechista español, han sido de largo las más multitudinarias que se recuerdan en muchos años. Medio millón de manifestantes en Madrid, 400.000 en Barcelona, 80.000 en Valencia, 50.000 en Gijón, 70.000 en Zaragoza... En todas partes se ha pedido a gritos una huelga general como respuesta a esta agresión criminal a los derechos de los trabajadores, que pone en peligro su propia supervivencia física y la de sus familias.

En Barcelona, cientos de miles de manifestantes han ocupado el centro de la ciudad y desfilado por el paseo de Gràcia bajo el lema "Ni reforma laboral, ni recortes". Los gritos iban dirigidos tanto contra el gobierno español neofranquista del PP como contra el gobierno catalán nacionalista reaccionario: "¡Esto no es una crisis, esto es una estafa!", ha sido uno de los más coreados.

Se acabó pues el aborregamiento de masas. La patronal, los especuladores y sus lacayos políticos nos han declarado la guerra, y la van a tener: la contestación está ya en la calle, y no va a parar de crecer. ¡Huelga general para tirar abajo los planes repugnantes de estos palanganeros del capital más ladrón! ¡Ni un paso atrás en la defensa de los derechos de los trabajadores!.