miércoles, 12 de septiembre de 2012

¿Y ahora qué? Recapitulación tras la Diada catalana



1. La manifestación de ayer en Barcelona fue grande, mucho, pero ni de lejos se puede comparar con la de 2003 contra la Guerra de Irak. Esa espina sigue clavada en el corazoncito de nuestros soberanistas locales.

2.  Resulta curioso (o no) que ayer no actuaran los famosos "incontrolados" que siempre acuden disciplinadamente para reventar la finalización de las manifestaciones de izquierdas. Daría media paga de Navidad por saber quién dio la orden para que los reventadores se quedaran en casa. 

3. "Madrid" sigue sin entender nada. Ayer los periodistas de guardia de la perrera mediática estaban desconcertados, y alguno hasta asustado. Más o menos venían a decir que "los catalanes no tienen remedio". Habrá que ver qué consecuencias extraen, aunque me temo lo peor.

4. Desde que en los años ochenta una manifestación organizada por los mismos de ayer consiguió que el Estado español se arrugara y no metiera en la cárcel a Jordi Pujol por el caso Banca Catalana, en Catalunya puede pasar cualquier cosa. La independencia es una de ellas, y ni mucho menos la peor.

5. Artur Mas pretende seguir dirigiendo el juego amañado, como el croupier tramposo de casino que reparte cartas marcadas. Le ha faltado tiempo esta mañana para afirmar que si no hay pacto fiscal, habrá independencia; es decir, Mas acaba de invitar a "Madrid" a seguir chalaneando.

6. No por nada el señor Mas y su gobierno tienen que comenzar a negociar los Presupuestos para 2013, y el Partido Popular -español y españolista, pero tan neoliberal como CiU-  es la fuerza política que actua y actuará como socio de gobierno preferente de los nacionalistas de derechas catalanes.

7. El papel de "tonto útil" en esta historia que ejerce una parte de la izquierda catalana, es verdaderamente penoso en extremo. El cabeza de ICV-EUiA (postcomunistas) acaba de declarar que Catalunya "solo alcanzará la plenitud nacional con la justicia social", como si entre una cosa y otra existiera alguna relación. Si la justicia social depende de la "soberanía nacional", apañados vamos todos.  

8. En lo que respecta al PSC, la actitud del partido como organización y de la mayoría de sus dirigentes le está conduciendo en este como en tantos otros asuntos, a la pura inanidad política.  Lo que opine el PSC sobre cualquier materia comienza a ser irrelevante, sobre todo en política catalana.  

 9. ¿Y ahora qué? Si Mas y compañía fueran políticos honestos, deberían disolver el Parlament, convocar elecciones y presentarse a ellas con la independencia en el primer punto de su programa electoral. Si al constituirse el nuevo Parlament hubiera una mayoría de diputados suficientes, pongamos por ejemplo dos tercios, proclamarla de inmediato. No lo van a hacer, seguirán mareando la perdiz y jugando a "la puta i la Ramoneta" con el concierto económico, el pacto fiscal y todo el disco rayado.

10. No habrá referéndum, porque si lo hubiera tendrían algunas -escasas- posibilidades de ganar los independentistas. Y la independencia es lo último que le interesa a la burguesía catalana en estos momentos. Otra cosa es que hayan abierto la puerta a la esperanza de gente que cree sinceramente en el tinglado, y pueda acabar arrastrando a las élites a donde estas no quieren ir. De todos modos Bruselas ya dijo ayer que el nuevo estado quedaría fuera de la Unión Europea, y que debería solicitar abrir un proceso de admisión. España y Francia vetarían con seguridad esa admisión. Probablemente también Bélgica, y quizá el Reino Unido. 

11. Incluso en el caso de que la solicitud de admisión fuera aceptada desde el inicio, el proceso duraría años. Mientras tanto el Estado catalán quedaría a la intemperie, con la que está cayendo: las consecuencias inmediatas serían inflación desbordada, incremento (aún más) del paro, asaltos brutales de los especuladores en los "mercados" contra su moneda y sus bonos, y la espada siempre pendiente sobre la cabeza de una más que posible intervención del Ejército español.  

En la cabecera del post, imagen de la primera página de la portada de ayer del diario EL PERIÓDICO DE CATALUNYA.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Once de Septiembre: homenaje a Salvador Allende en Barcelona




Mañana martes, 11 de septiembre, a las 10'30h, en la Plaza de Salvador Allende, en el barrio del Carmel de Barcelona, se celebrará el acto de homenaje al presidente chileno asesinado durante el golpe de Estado militar fascista de 1973, acto que viene siendo tradicional en los últimos años y promueve el PSC.

En esta ocasión sin embargo, el homenaje a Allende tiene una dimensión especial.  Hasta la presente conmemoración ha habido siempre un apoyo institucional y material directo al mismo por parte del Distrito municipal de Horta-Guinardó, en cuyo territorio está la plaza de Allende, tradicionalmente gobernado por partidos de izquierda. Con el cambio de mayoría municipal en el Ayuntamiento de Barcelona, el distrito está gobernado ahora por CiU en alianza de facto con el PP; obviamente la derecha reaccionaria sea en versión catalanista o españolista, no simpatiza en absoluto con el presidente Allende ni con su legado, por lo cual el distrito ha retirado todo apoyo al acto.  

Para contrarrestar este ataque directo, se ha ampliado la convocatoria a otras formaciones de izquierdas y conjuntamente con el Centro Salvador Allende, se ha constituido un Comité Ciudadano cuya finalidad es garantizar los recursos imprescindibles en materia de difusión e infraestructura del acto de homenaje al presidente mártir de Chile.

Desde el punto de vista organizativo y para evitar suspicacias, se pide que no se concurra al acto con banderas que lleven siglas de partidos. Mejor llevar solo banderas rojas.

Quien se encuentre en Barcelona y pueda asistir, está invitado a hacerlo para reforzar con su presencia lo que más que una conmemoración de un hecho histórico es de nuevo un acto de resistencia contra el capitalismo neoliberal y sus métodos brutales: lo que ayer consiguieron con tanques y aviones en Chile, hoy lo persiguen con recortes sociales y destrucción de servicios públicos en Catalunya. El objetivo que tienen es el mismo, y los métodos empleados no son tan diferentes. 

jueves, 6 de septiembre de 2012

Cosas que ocurren cuando el Estado dimite de sus responsabilidades



Un triste suceso ocurrido en Barcelona el martes pasado ha generado una pequeña noticia -pequeña en cuanto al espacio que ha ocupado en los medios, pero grande en cuanto a la tragedia contenida en ella- que le deja a uno con ganas de tirarse a la calle a liarla parda.

Dicen los diarios barceloneses que ese día un anciano de 74 años mató de un disparo a un hijo de 46 años, discapacitado mental profundo, y luego se suicidó. Los hechos ocurrieron en el cementerio de Sant Andreu, en el distrito de Nou Barris, en Barcelona, durante una visita de ambos a la tumba de la esposa y madre respectivamente, fallecida días antes. El desgraciado anciano "habría decidido acabar con la vida de su hijo a causa de su grave enfermedad. El hombre, al parecer, se veía incapaz de cuidar de él tras enviudar la semana pasada", según La Vanguardia. La edición catalana de El País informa de que al parecer, la familia no tenía dificultades económicas notorias.

Resulta difícil no sentirse conmovido por la tragedia que golpeó a esas personas, residentes en el barrio obrero por excelencia de Barcelona. Un hombre mayor y humilde, acostumbrado como la mayoría de los de su generación a que su esposa se ocupara de todo en la familia, se encuentra de repente solo tras el fallecimiento de la mujer. A ese sentimiento de pérdida y ruptura se añade la desesperación por tener que atender a un hijo totalmente incapacitado, del que con seguridad se habría estado ocupando la esposa hasta su muerte como solo una madre sabe hacerlo.

No se dice en la noticia, pero parece obvio que el viudo carecía de apoyo público para atender al hijo discapacitado. De haberlo tenido seguramente el padre no se habría sentido impelido a la acción cometida, que por extraño que pueda sonar fue ante todo un acto de amor dictado por sentimientos que nadie sabría verbalizar pero sin cuya existencia el mundo sería un lodazal solo apto para cerdos y especuladores, con lo difícil que resulta diferenciar unos de otros. Ocurre que si al lado de este hombre hubiera habido la asistencia cotidiana de profesionales -es decir, de servicios públicos- que le hubieran aliviado la pesada carga que cayó sobre sus viejos hombros, atendiendo a domicilio al hijo incapacitado y ayudándole a él en las tareas domésticas por ejemplo, es muy posible que no hubiera llegado a tomar una decisión tan dolorosa como la de acabar con la vida de su hijo y la suya propia.  

Pero claro esto no es Suecia sino España, y aquí incluso una Ley de Dependencia tan alicorta como la vigente es escarnecida por el mismo Gobierno que debería aplicarla. 

Tal como van las cosas en este país, casos como este pronto dejarán de ser noticia.

martes, 4 de septiembre de 2012

El PSC se descompone


El golpe de fuerza que acaba de dar en el seno de la dirección del PSC su actual secretario general, Pere Navarro, es ciertamente oportuno pero llega demasiado tarde: el descabalgamiento de la colección  de cadáveres políticos cesados, atornillados hasta ahora a sus cargos/sueldos orgánicos y/o institucionales, debió haberse hecho hace tanto tiempo que da melancolía solo pensarlo. Gente como los inefables Miquel Iceta -deus et machina durante años de la sede de la calle Nicaragua de Barcelona- y Joaquim Nadal -portavoz de la presunta oposición mayoritaria a CiU en el Parlament catalán-,  hubieran de haber sido lanzados de los puestos que ocupan como mínimo tras la derrota en las últimas elecciones autonómicas catalanas; en realidad, continuaron aferrados a sus sinecuras incluso tras el último congreso del PSC, celebrado hace ocho meses, en el que se vieron obligados a dejar paso, gatopardescamente, a Pere Navarro y sus magras mesnadas: cambiaron algo para que todo siguiera igual. 

Ahora Navarro quiere volar por su cuenta y ha "renovado" por decreto al sector nacionalista parlamentario y al aparato de la sede de Nicaragua, todo a la vez. Y es que el pacto tácito entre unos y otros, que tanto se han odiado en el pasado remoto y próximo, impedía que Navarro se hiciera plenamente con las riendas del partido. Finalmente el secretario general se ha puesto en faena, y las viejas momias apolilladas empiezan a desfilar hacia la puerta de salida. Alabado sea, aunque como digo ya casi de lo mismo.

Ocurre de todos modos que el equipo "renovador" que trae Pere Navarro consigo tampoco tiene desperdicio. Se trata de un pequeño, aislado y heterogéneo grupo de personajes, que poco han de envidiar a sus predecesores. El que parece mandar más en la cuadrilla tras Navarro exhibe un largo currículum como trepa de pocas luces aparejado con una escasamente brillante hoja de servicios, en la que destaca con luz propia la insensata dirección de la campaña electoral del PSC en las últimas elecciones autonómicas catalanas. Son gente que más allá del entusiasmo inducido que fingen sentir por ellos los periodistas de ciertos medios barceloneses, carecen de entidad propia y francamente, tampoco se diferencian mucho en materia ideológica de sus predecedores: confusos liberales "de izquierdas", gente que dice seguir creyendo en un reformismo social descafeinado que ya nada tiene que reformar cuando la oligarquía catalana hegemónica y hegemonista está destruyendo eso que un tanto pomposamente, se ha dado en llamar el Estado del Bienestar local.


El PSC ya no tiene corrientes internas, sino apenas grupos de náufragos a la búsqueda de acomodo en un bote salvavidas cualquiera que les continúe garantizando ingresos regulares. Las bases en esto, como en casi nada por lo demás, no cuentan. Ya hay quien hace quinielas respecto al orden de llegada a CiU de los más sedicentes nacionalistas del PSC; tal como están las cosas, parece evidente que los pujolistas se podrán permitir con toda tranquilidad seleccionar los que les interesen y desde luego, rechazar a la mayoría de aspirantes. En el caso de Barcelona, un titular de la edición catalana de El País de hace unos días provocaba vergüenza ajena: "El alcalde Trias (CiU) no encuentra silla para Jordi Martí" (cabeza del PSC en el Ayuntamiento).  Y es que al parecer el teórico jefe de filas de la oposición barcelonesa y presunto candidato socialista a la alcaldía, anda mendigando a CiU una colocación en el equipo de gobierno municipal para él y sus fieles con la excusa de un "pacto de gobierno sociovergente", que les permita disfrazar lo que no es más que un desesperado intento de recuperar unos ingresos que han quedado bastante tocados desde la pérdida del poder municipal que ostentaba el PSC en la capital catalana. Miserias como esta las hay repartidas por toda la geografía catalana, como consecuencia de la cruda travesía del desierto que está experimentando el PSC tras la cadena de debacles electorales sufridas. El partido se descompone, y hay que buscarse las lentejas.

La imagen que ilustra el post corresponde a un cartel de la JSC autorizado por la dirección de campaña del PSC en las elecciones autonómicas catalanas de 2010, en el que se presentaba al candidato socialista José Montilla como un superhéroe, "El increíble hombre normal", intentando sacar partido de un modo lamentable de su imagen vulgar y anodina. 

domingo, 2 de septiembre de 2012

Un salvapatrias nos amenaza


Un descerebrado que responde por el nombre de Francisco Alamán y es coronel del Ejército español, ha vomitado este mes de agosto unas infectas declaraciones que le acreditan como un energúmeno fascista fabricado en el molde más rancio. 

El salvapatrias de marras, del que no sabemos de qué pozo negro ha sacado tanto odio y tanta estupidez, larga en la entrevista parrafadas como esta: "El señor Morenés (ministro de Defensa) no tiene cojones de hacerme callar y evitar que siga dando mis opiniones sobre el estado de nuestra patria. Los militares tenemos algo que la mayoría de los políticos de la casta desconocen: patriotismo y honor. Ese patriotismo y ese honor nos impele a actuar siempre bajo la exigencia del sentido del deber". En pocas palabras, el coronel Alamán nos está amenazando con otro glorioso "Alzamiento Nazional", es decir con un golpe de Estado en toda regla.

Cuando el entrevistador, de su cuerda ideológica obviamente, le pregunta al salvapatrias si se sorprende por que cada vez más españoles "renieguen de la versión oficial sobre el franquismo", el coronel Alamán responde: "En absoluto. Han tenido engañada a mucha gente durante años, pero no se puede engañar siempre a todo el mundo. Cualquier comparación con el régimen de Franco dejaría muy mal parada a esta casta política.  Aquella gente sí que hacía las cosas por el interés y el bien de todos. La altura moral de aquellos ministros convierte a los de ahora en enanos. Gracias a la fortaleza de esa clase media que se creó durante el franquismo, España ha tenido tranquilidad social todos estos años. Eso ya se está acabando, y por desgracia no tenemos a otro estadista como Franco para que nos eche una mano". Recuerden que este canalla que alaba al mayor genocida de la Historia de España, cobra un estupendo sueldo que le pagamos entre todos los ciudadanos con nuestros impuestos. 

Ya puestos en faena, Alamán aborda con la altura intelectual propia de su ambiente ideológico el problema del nacionalismo catalán: "¿La independencia de Cataluña? Por encima de mi cadáver y el de muchos. Los militares hicimos un juramento sagrado: cumplir el ordenamiento constitucional que consagra la unidad de España como principio irrenunciable. También juramos defender su integridad territorial hasta con nuestras propias vidas. Tenemos algo que esa gente nunca tendrá: sentido del honor y sentido del deber".  O sea, más amenazas golpistas..

Y para demostrar la presunta y furibunda españolidad de los catalanes, el escasamente presunto traidor al pueblo que le paga la soldada, aduce: "Los catalanes voluntarios que hicieron la guerra en el bando nacional fueron muy superiores en número a los que defendieron la república. La división azul tuvo a casi 500 voluntarios de aquella región. En vida de JoséAntonio, la Falange llegó a reclutar a más militantes en Barcelona que en Madrid. Hasta 17 ministros catalanes estuvieron a las órdenes de Franco, además de un sinúmero de altos cargos, desde gobernadores civiles a procuradores en Cortes. Las visitas de Franco a Cataluña eran las más clamorosa y multitudinarias de cuantas llevaba a cabo por todo el territorio nacional". Se puede mentir con mayor desparpajo, pero difícilmente en estado sobrio.


En Alemania el coronel Alamán ya estaría encarcelado, expulsado del Ejército y pendiente de un juicio cuya sentencia le costaría unos cuantos años de cárcel por el delito de apología del fascismo, con agravantes por tratarse de un funcionario público, militar por más señas.

Aquí, Alamán sigue tan tranquilo. Spain is different, ya saben.  

En la fotografía que ilustra el post, el coronel Francisco Alamán, aspirante a golpista.