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miércoles, 23 de enero de 2013

El teatrillo del Parlament catalán: soberanismo, pero menos


El Parlament catalán debate hoy una consulta de carácter "soberanista" impulsada por la mayoría gubernamental, integrada por CiU i ERC.

La propuesta ha ocasionado una gresca monumental en el seno de dos formaciones políticas catalanes presuntamente distintas y distantes: CiU, la coalición nacionalista de derechas, y cómo no, en el PSC.

Resulta que la Federación de Barcelona de CDC, el partido de la familia Pujol y mayoritario en la coalición CiU, ha cargado en un documento hecho público contra UDC y su líder, el señor Durán Lleida, responsabilizándoles del desastre electoral que cosecharon en las pasadas elecciones autonómicas. Y es que Duran Lleida y compañía son poco nacionalistas, al decir de CDC; de donde se duduce que en CDC siguen sin enterarse de lo sucedido en esas elecciones.

En el PSC la cosa comienza a ser patética. Un tercio de los diputados socialistas en el Parlament manifestaron ayer su voluntad de votar a favor de la resolución nacionalista. Con todo y en contra de lo que dicen hoy los medios catalanes, el riesgo de escisión es mínimo: ¿quién se marcharía de un partido en el que cada cual hace lo que le da la gana, siempre que perjudique al conjunto?:

Obviamente esta enésima "declaración soberanista" es una nueva tomadura de pelo, sobre todo a los independentistas. Otro brindis al sol, sin mayores consecuencias reales que animar los titulares de la prensa madrileña durante dos o tres días.

Si dicen que el Parlament tiene mayoría de dos tercios de partidos"soberanistas" (incluyendo a ICV-EUiA) ¿porqué demonios no se dejan de declaraciones soberanistas y propuestas de referéndums fragianos, proclaman la independencia de una puteñera vez y dejan de marearnos con este cuento? Porque en última instancia la declaración de hoy no es más que eso, otro bla bla bla carente de compromisos reales.

Mientras desde CiU intentan desactivar "el proceso" (echándole la culpa a Durán Lleida: ¡no saben nada estos tíos!), en ERC no paran de decir que va a seguir adelante pasando por encima de las leyes del Estado español y de lo que haga falta. Es decir, que si el referéndum llega a convocarse algún día será una consulta de "pà sucat amb oli", expresión catalana intraducible pero asimilable a la castellana que viene a decir que saldrá un pan como unas hostias.

Los ciudadanos catalanes mientras tanto, vamos echando cuentas. El diario El PERIÓDICO DE CATALUNYA publica hoy un Barómetro electoral que a más de uno, "soberanista" o no, le habrá amargado el desayuno. Según esa encuesta CiU se hunde (pasa de 50 a 42 diputados; en las últimas elecciones catalanas  ya cayó de 62 a 50), el PSC retrocede ligeramente (pierde 1 ó 2 escaños de los 20 que tiene ahora), el PP cae de 19 a 16-17 escaños, ICV-EUiA se estanca y podría quedar igual o perder 1 escaño de los 13 que tiene. En el lado de los ganadores figuran ERC, que sumaria 6 ó 7 escaños a los 21 que tiene, Ciutadans (la "marca blanca" del PP en Catalunya) ganaría 4 ó 5 escaños sobre los 9 de ahora y la inquietante CUP, los pijo-batasunos, pasaría de los 3 escaños actuales a tener 6 ó 7. 

ERC se consolida pues como segunda fuerza en las catalanas, y ello a pesar de esos malabarismos en los que Oriol Junqueras aparece como "jefe de la oposición" mientras mantiene firmado un pacto de hierro de apoyo parlamentario al Govern que encabeza Artur Mas. Una incongruencia, que le permite el listillo de Junqueras presentarse como un "político honesto" que renuncia al despacho y el coche oficial que le corresponden como "jefe de la oposición", cuando era un escándalo que los tuviera siendo en realidad un socio integrante de la mayoría plarlamentaria que gobierna Catalunya. Lo cierto es que a ERC eso de estar en misa y repicar las campanas a la vez, de momento le va de fábula: según el Barómetro catalán supera por vez primera al PSC en voto popular.
El mismo Barómetro nos anuncia que casi dos tercios de los catalanes están a favor del dichoso referéndum, y que el 56% votaría a favor.  Son previsiones de un optimismo desbocado. Las cifras que manejan las direcciones de los partidos rebajan los favorables a la celebración del referéndum al 50% del electorado catalán, quizá algo menos, y a un 35% quienes finalmente votarían por la independencia. Los independentistas quieren a toda costa este referéndum no para ganarlo, sino para crear un precedente al estilo quebequés: esa es la clave real.

En la fotografía que ilustra el post, unos insospechados "soberanistas" en la manifestación del pasado 11 de septiembre en Barcelona.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Catalunya pincha el globo soberanista





1. FRACASA EL PLEBISCITO EN FAVOR DEL INDEPENDENTISMO CATALÁN

El fracaso del independentismo catalán en las elecciones autonómicas del 25 de noviembre ha sido mucho mayor del aparente, y desinfla por ahora el globo del soberanismo.

No se trata solo del histórico batacazo que ha cosechado por méritos propios el partido pujolista, liderado actualmente —veremos por cuánto tiempo— por el presidente Artur Mas.

Incluso la fuerza aparentemente triunfadora, ERC, se ha limitado a recoger el trasvase del voto independentista desconfiado de CiU, y en cifras absolutas de voto popular y de escaños no consigue igualar sus mejores resultados, obtenidos en 2003.


2. EL PARLAMENT DE CATALUNYA ES UNA ESTAFA REPRESENTATIVA

El censo electoral catalán está formado por algo más de cinco millones de personas, y elige un Parlament  que cuenta con 135 escaños.

El 85% de la población catalana reside en la provincia de Barcelona, pero solo elige 85 escaños, el 63% del total.

El 15% de la población catalana restante reside en las otras tres provincias, y elige 50 escaños, el 37% del total.

Un escaño por la provincia de Barcelona cuesta más del doble de votos que por la provincia de Girona y alrededor del triple de votos que por la provincia de Lleida.

Existe por tanto una hiperrepresentación en escaños de los votantes residentes en la Catalunya de derechas, catalanista, católica y conservadora frente a los residentes en la Catalunya de izquierdas, no catalanista, laica y progresista, a pesar de que el peso demográfico de esta en relación a la primera la supera en proporción casi 9 a 1.

Resultados en escaños de las elecciones del 25 de noviembre de 2012. Véase como CiU obtiene casi la mitad de sus escaños fuera de la provincia de Barcelona.




PARTIDO
ESCAÑOS OBTENIDOS  EN  LA PROVINCIA BARCELONA
(85% DE LA POBLACIÓN)
ESCAÑOS OBTENIDOS EN EL RESTO DE PROVINCIAS CATALANAS
(15% DE LA POBLACIÓN)


ESCAÑOS TOTALES OBTENIDOS
CiU
26
24
50
PSC
14
6
20
ERC
12
9
21
PP
12
7
19
ICV-EU
10
3
13
Ciutadans
8
1
9
CUP
3
0
3
TOTAL
85
50
135


Así también el PSC, que obtiene el 14’43 % del voto popular en toda Catalunya consigue un escaño menos que ERC, que tiene el 13’68% del voto popular en el país.


3. PARTICIPACIÓN ELECTORAL Y “FUGAS” DE VOTO SOCIALISTA


PARTIDO


GANA VOTOS

PIERDE VOTOS
Ciutadans
170.000 votos

ICV-EU
130.000 votos

PP
80.000 votos

PSC

50.000 votos
TOTAL
380.000 votos
50.000 votos


Sumados los votos ganados por los tres partidos que según afirman sesudos analistas han crecido gracias a las pérdidas del PSC, han ganado en conjunto 380.000 votos.

Las cuentas de ese supuesto crecimiento a costa del PSC no salen ni a tiros, ya que los socialistas han perdido solo 50.000 votos…

¿De dónde han salido esos misteriosos 380.000 votantes? Pues naturalmente, de la subida de la participación. Son antiguos abstencionistas que dado el clima político creado por los independentistas, han decidido ir a votar en contra del plebiscito a favor de la independencia que había reclamado el presidente Artur Mas para estas elecciones.

La clave que ha hecho fracasar la apuesta de Artur Mas ha estado en la participación global de casi el 70%.

En cuanto al PSC, esas pérdidas aunque mínimas en relación a lo esperado, le han costado ocho escaños gracias a la Ley d’Hondt y los repartos de restos entre las fuerzas menores, que por ejemplo han permitido a la CUP obtener tres escaños con solo superar el 3% de los votos en una circunscripción electoral.

El electorado socialista por tanto, sigue abocado a la abstención. Lo cual es una doble noticia, mala y buena a la vez para el PSC: los abstencionistas socialistas se abstienen de votar a “su” partido porque no están de acuerdo con sus políticas, pero a la vez mantienen su fidelidad a él no votando a ninguna otra fuerza, lo que les hace recuperables si el partido es capaz de conectar de nuevo con ellos.

Es curioso que algo tan elemental, no lo entiendan ni los dirigentes socialistas ni los enemigos políticos del PSC.  

En la fotografía que ilustra el post, Jordi Pujol parece mirar al futuro con gesto perplejo desde el balcón del hotel Majestic desde el que Artur Mas, a su lado, intentó endulzar a sus seguidores el descalabro de ayer.